Foto: Campo de Olivos. Granada, febrero de 2008
viernes 20 de noviembre de 2009
¡Calla, que vienen!
Foto: Campo de Olivos. Granada, febrero de 2008
miércoles 14 de octubre de 2009
Manjulika y el señor de las montañas
Foto: Trabajadores hindús en la parte trasera de un camión. Salida de Delhi, 17 de septiembre de 2009
domingo 11 de octubre de 2009
El país de las sensaciones
miércoles 16 de septiembre de 2009
Dia 2 - Delhicioso
Foto: Señora musulmana haciendo sus abluciones. Delhi, 16 de septiembre de 2009
lunes 14 de septiembre de 2009
Los preparativos
lunes 24 de agosto de 2009
Carlota y el verano
Foto: Mi prima Carlota degustando una fresquísima taza de café con hielo. Terrassa, agosto de 2009
lunes 10 de agosto de 2009
La primera librería
martes 4 de agosto de 2009
Me estoy quitando
Foto: Yo, justo antes de la bajada a Sa Calobra. Mallorca, julio 2009
domingo 19 de julio de 2009
Nana sentida
domingo 12 de julio de 2009
Rompiendo reglas
Foto: Ninot de Obama en una “Fogurera”. Alicante, junio de 2009
viernes 12 de junio de 2009
El vacío de Marina
martes 26 de mayo de 2009
Perdiendo el miedo
Foto: La portada del libro domingo 17 de mayo de 2009
Years ago
sábado 2 de mayo de 2009
Retales de una vida
Foto: Paquita en el puerto de Barcelona, a finales de los años 60
sábado 25 de abril de 2009
Silencios
lunes 30 de marzo de 2009
Los aplausos rotos
jueves 19 de marzo de 2009
Con pies de barro
Carlitos miraba con ilusión el paquete que envolvía aquello en lo que había estado trabajando durante muchos días en clase. Primero lo moldeó con sus manos, aunque bajo la supervisión de la “señorita”, lo cual había proporcionado calidad al trabajo y un cierto picor en la cabeza de Carlitos, cuando recibía algún que otro coscorrón, si la señorita lo sorprendía mirando al infinito, despistado. Luego lo había dejado secar en una estantería junto a la ventana, pintándolo después, y haciéndole un envoltorio digno de aquel día. Aquella tarde había llegado a casa después de salir del colegio sin entretenerse a jugar, corriendo, pero con cuidado de no darle golpes a la cartera para no estropear el regalo. Lo colocó encima de la mesa del comedor, buscando el sitio adecuado para que fuera visto nada más entrar. Lo había cambiado ya tres veces mientras esperaba con alegría la llegada a casa de su padre, para hacerle entrega del magnífico cenicero de barro con su nombre pintado en rojo. Cuando llegó, su padre ni se dio cuenta de que en la mesa había un paquete para él. Se sentó en el sofá, encendió un cigarrillo, y lo único que dijo fue “¿dónde está el cenicero, tengo que tirar la ceniza al suelo? Con mucha pena Carlitos recogió su paquete de la mesa y lo guardó en el armario del mueble del salón, esperando un momento mejor para dárselo, pero nunca llegó, porque a pesar de ser un niño, la relación con su padre hacía tiempo que se había perdido. El cenicero se quedó allí, enterrado en aquel armario. Nadie, ni siquiera Carlitos, volvió a reparar en él y cayó en el olvido como tantos otros desprecios que había recibido de su padre. Se quedó allí hasta que la casa se quemó, con su padre dentro. Se había dormido con un cigarrillo encendido, dijo el policía que había investigado el caso. Habían pasado ya muchos años des de aquel día del padre, y mientras Carlos removía lo poco que el fuego había dejado sin quemar, encontró el cenicero. Estaba entero, aunque completamente ennegrecido por el humo, todavía se podían leer las letras con el nombre de su padre. A Carlos se le escapó una lágrima. - Es curioso, pero no llegamos a cocerlo en clase. No nos dio tiempo. – dijo con una sonrisa amarga, mientras su novio lo abrazaba por detrás. Yo no tengo hoy un cenicero de barro preparado, porque tampoco tengo padre al que regalárselo, al mío también se lo llevaron las llamas. Quiero dedicar mi actualización a mi padre, porque él tampoco supo valorar todos y cada uno de los “ceniceros” que yo le llevé. A él y a todos los padres. A todos menos a uno, que a pesar de llevar el nombre con mayúscula (el Papa de Roma) es el que menos se lo merece, por lo irresponsable, inconsciente, frívolo y dañino de sus recientes declaraciones sobre el uso del preservativo en África. Al resto, que tengáis un buen día, viajeros. Entrellat
martes 10 de marzo de 2009
Un despacho de cine
Fotos: ventanas en semisótano del despacho y fotos de la compañera con “personalidad”. Terrassa, marzo de 2009
lunes 9 de febrero de 2009
Sobre las Ilusiones
jueves 5 de febrero de 2009
Donde yacen los recuerdos
sábado 31 de enero de 2009
Conxo
Foto: Conxo, Dim, La triche, Nekobcn y las piernas de Eme, en una cena fotologuera. Terrassa, noviembre de 2008
La historia de Carol II La historia de Carol III
sábado 24 de enero de 2009
El último café
Sole rondaba los 60 años. Era una mujer guapa, y elegante, incluso cuando abría la puerta con la bata de estar por casa, guardaba ese aire de discreta elegancia. Con sólo mirar sus ojos, su sonrisa, su cuidado pelo, y a pesar de que las arrugas se habían instalado ya en su cara hacía unos años, uno se daba cuenta que la belleza había sido una de sus grandes armas. Aquella noche el viento había alcanzado velocidades a las que no estábamos acostumbrados, y si a nosotros nos había mantenido despiertos e inquietos toda la noche, en casa de Sole realmente había dejado huella. El toldo que protegía su pequeño balcón se había hecho girones, y había estado ondeando al viento, como si se tratara de la bandera de su pequeño castillo. A primera hora de la mañana, llamó a nuestra puerta para preguntarnos si el seguro cubriría semejante destrozo. Vino sin ningún papel en la mano, tan solo con su bata larga y un poco despeinada. Aun así, era capaz de coquetear con su mirada; sin embargo, al cabo de unas pocas frases entendí que lo del seguro le preocupaba, pero no era ese el objetivo principal de su visita. Casi siempre pasaba los fines de semana en casa de su novio, con el que llevaba más de veinte años de relación, más tiempo incluso del que había pasado con su marido; el padre de sus dos hijos, pero hacía un par de semanas que coincidíamos en el ascensor los fines de semana, la cual cosa nos hizo pensar que algo pasaba. Su pareja era un poco mayor que ella, y hacía unos meses se había beneficiado de una prejubilación en la empresa donde trabajaba. Sole había pensado que aquella nueva situación, supondría una nueva etapa en su vida, que el ir y venir a la casa de la playa donde vivía su novio, se reduciría a un par de visitas al mes, porque él se trasladaría a casa de ella. Pero la cosa no fue así, no sólo no se mudó a su casa, si no que el ostracismo de él iba creciendo con los meses. Tan sólo le apetecía quedarse en su casa, y las salidas a cenar, a casa de los amigos, o al cine, se habían quedado en meros recuerdos del pasado. Aquel viento le había traído a la memoria que ahora estaba sola, y tenía necesidad de contarnos, y ese era el verdadero motivo de su visita, que las noches de invierno parecían más frías, que el viento se hacía más insoportable y que lo que era tan sólo un toldo roto se hacía ahora todo un mundo sin él; porque hacía 15 días tras prepararle una taza de café, le había dicho que ella todavía tenía ilusión por la vida, que quería hacer cosas, salir, viajar, vivir, mientras que él hacía años que había tirado la toalla. Después de dar un último sorbo, Sole dejó la taza sobre la mesa. Él ni siquiera había probado el suyo, estaba demasiado enfrascado mirando la televisión mientras ella le hablaba. Sole abrió su llavero y dejó la llave de la casa de la playa sobre la mesa, al lado de la taza, y comprendió entonces que aquel era el último café que le preparaba. Esta madrugada, el viento ha alcanzado ráfagas de 150 km/h según las noticias, y después de estar toda la noche sin dormir, esta mañana hemos recibido la visita de la vecina. Que tengáis un buen día, viajeros. Entrellat
lunes 19 de enero de 2009
Super posición
domingo 18 de enero de 2009
Qué mejor regalo…
Pensé en hacerme un rapado en el pelo, para que cuando me viera por detrás supiera lo que lo idolatro, pero luego me crecería el pelo, o se me acabaría cayendo del todo y adiós regalo. ¿Y un rito satánico y con la sangre de un pollo grabar lo que lo quiero en la pared? Uf… Un poco cutre, ¿no? Siiiiii, ya lo se, un tatoo, que diga “te quiero Manu”. Pero no, tampoco, que eso es para siempre, y nuestro secreto ha sido vivir siempre el día a día. Oleeee, sí, un babero bordadito, como hace él. No, tampoco, por eso, porque él lo hace muy bien, y además ya no me daría tiempo. Esto se está poniendo difícil…
Pues ya lo sé, un globo que se pasee por la ciudad felicitándole en su día. Pero no, tampoco, porque si lo vamos a celebrar por la noche no se vería. Y claro, lo de dibujarle en la arena de la palaya la felicitación, sería efímero, se borraría en seguida, y yo quiero algo especial, muy especial, como lo que siento por él cada día, cada mañana, cuando desayunamos juntos y me invade ese olor a vainilla del café y me veo reflejado en su mirada.
Estoy perdido. ¿A alguien se le ocurre algo?
Mientras lo pienso, a mi niño muchas felicidades, y al resto, que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
Fotos: Collages de fotos encontradas en internet, dedicadas a esa gran persona que es Manu. Terrassa, enero de 2009
jueves 15 de enero de 2009
Batallitas
Curiosamente los viernes por la tarde no había nadie en ese servicio. Yo estaba solo en la recepción, leyendo, porque la centralita había sonado muy poco en lo que llevábamos de tarde. Se abrió la puerta que daba a la calle, y entraron dos mujeres, una de aproximadamente 1,75 m de altura, con obesidad mórbida, debía pesar más de 120 kg. Tendría unos 30 años. La otra era bajita, apenas sobrepasaba los 1,50, era muy delgada y aparentaba tener más de 70 años. La conversación fue así más o menos:
-Putaaaaa, puta, putaaaaaaa, puta, puta, puta, charnega, charnega, putaaaaaa, puta, puta, charnegaaaaa, putaaaaa, puuuta – decía la joven gritando a la más mayor.
-Hola, buenas tardes - dijo la señora mayor dirigiéndose a mí, mientras la joven seguía con el mismo discurso.
-Hoola - dije yo, con la cara a cuadros, sin saber cómo tomarme aquello, mientras pensaba “a mí, me ha tenido que tocar a mí”.
-Putaaaaa, puta, putaaaaa, charnega, charnega, putaaaaa – continuaba la joven.
-¿En qué puedo ayudarla? – pregunté yo todavía mirando con la cara descompuesta.
-Verá, querría hablar con el psiquiatra, para que le den una pastilla a mi hija – dijo la señora con toda naturalidad, pero un poco avergonzada.
-Ay la hostia – pensé yo – si es su hija.
-Es que el otro día vinimos, y el psiquiatra le dio una pastilla y ya no gritaba más – continuó la señora.
-Íiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii – empezó a gritar la hija sin parar, cambiando el “puta, charnega”, por un chillido que me dejó más sorprendido todavía, si cabe.
Yo no sé si fue por lo curioso del caso, o porque pensé que me estaban poniendo a prueba, o porque no sabía que decirle, o por lo nervioso que me estaba poniendo, que me entraron unas ganas de reírme que no podía aguantarme. A todo eso, los pocos trabajadores que había en la casa, ya habían salido de sus despachos y se habían puesto en los rellanos de los pisos superiores mirando desde arriba hacia el hueco de la escalera, donde estaba la recepción, como si un palco del Liceo se tratara, y yo no pude más.
-Un momento, por favor, que voy a mirar – le dije a la señora aguantándome la risa, saliendo de la recepción para entrar corriendo al lavabo. Allí me tranquilicé, solté un par de risillas entrecortadas, no fuera caso que me oyeran madre e hija, y volví a salir.
-No hay ningún psiquiatra hoy viernes por la tarde, pero si usted no puede esperar al lunes, puede ir a urgencias del Hospital que allí le atenderán muy amablemente.
-Y usted no tendrá ninguna pastilla por ahí – volvió a preguntar la señora mayor.
-No, lo siento, sólo los psiquiatras tienen acceso a la medicación- dije yo.
Después de darme las gracias, la madre y la hija, que ya había parado de chillar hacía unos segundos, salieron por la puerta, mientras yo me sentaba en la butaca de la recepción. En aquel momento pensé que tenía que cambiar de trabajo.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
Foto 1: Yo, en la segunda fila y Eme en la cuarta, con algunas de las compañeras de trabajo en la escalera de al lado de la recepción. Foto 2: Unos cuantos compañeros en un fiesta “roja”. Terrassa, finales de los 80 principio de los 90lunes 12 de enero de 2009
La gota de llet
jueves 8 de enero de 2009
… y miro el mundo como Petra
Foto 1: Yo (Petra). Foto 2: Yo, jugando con el macho alfa. Terrassa, octubre de 2008
martes 6 de enero de 2009
Por una mirada ilusionada
domingo 4 de enero de 2009
Carta para Marcela
sábado 3 de enero de 2009
He visto la luz
miércoles 24 de diciembre de 2008
Felicitación ramesterazida
sábado 20 de diciembre de 2008
La confesión de González
Foto: González (a la derecha) y yo (a la izquierda) en la Escuela de Guerra Naval. Madrid, verano de 1986
Mis compañeros de viaje se habían quedado a descansar en nuestro hotel. Como yo no tenía sueño, decidí salir a pasear por el centro de Madrid, con mi cámara colgada al cuello. Poco me imaginaba entonces lo que daría de si aquel paseo, tanto que incluso me encontré con un viejo amigo, al que no había visto desde enero de 1987, cuando acabamos el Servicio Militar. Miento, en otra ocasión habíamos vuelto a coincidir, en Madrid también, justo un año después de aquel enero.
A pesar de los veinte años que hacía que no nos habíamos vuelto a ver, nada más cruzarme con su mirada, le reconocí. Su cara estaba exactamente igual, y llevaba el mismo corte de pelo que entonces: la ralla al lado y un discretísimo tupé, como un niño bueno. González siempre había sido muy discreto para todo. Su sonrisa era igual de tímida que entonces, sonreía como pidiéndole perdón al mundo. Iba vestido con tejanos, tal y como yo lo recordaba, y con un anorak negro con cremallera.
Él también me reconoció, a pesar de que yo sí que había cambiado, por no decir que esos veinte años habían dejado mucha más huella en mí, que en él.
- Hola, marinero – me dijo mientras se acercaba.
- ¡Holaaaaa, González! - dije yo, sin poder dejar de sonreír – ¡Qué coincidencia, qué casualidad, que alegría! ¿Pero cuanto tiempo hace que… 10 años? ¿15? – continué, sin poder parar de hablar, como intentando recuperar todo ese tiempo.
- Creo que más - dijo él.
- Bueno, cuéntame. ¿Cómo estás? ¿Estás solo? ¿Qué haces en Madrid, de vacaciones, de puente? – volví a preguntar.
- No. Bueno, sí. Estoy… Bueno, ya no vivo en Córdoba, vivo aquí, acabo de entrar en… - dijo cortando la conversación, con aquella media sonrisa que tenía a veces.
- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien? – le pregunté.
- Sí, sólo que… Me da vergüenza decírtelo.
- Pero hombre, por Dios, si hace muchísimo tiempo que no nos vemos y ya no somos niños – dije para quitarle hierro al asunto.
- Pues nada, eso, que no estoy de viaje, que vivo aquí desde hace unos meses. He entrado en el seminario – dijo mirando hacia el suelo.
- ¿En el seminario? ¿En qué seminario? – dije medio desconcertado.
- Pues eso, que quiero ser Sacerdote.
- Qué me dices, pero si tú no… antes no… - dije sin poder acabar la frase.
- Mira, cosas que pasan.
Seguíamos en medio de la calle Preciados, pero ahora mi sonrisa se había vuelto preocupación. La verdad es que no recuerdo cómo acabó la conversación, ni siquiera sé si nos dimos los teléfonos para no perder el contacto. Me hizo una ilusión tremenda encontrármelo de nuevo, pero aquella confesión me desconcertó mucho. No podía entender cómo aquel chico tan divertido, tan lleno de vida, con el que había pasado las largas tardes de verano de finales de los ochenta, era ahora una persona triste y llena de dolor. Me hubiera gustado ir a tomar un café o un chocolate con él por allí, preguntarle más cosas, intentar ayudarlo, o contarle cómo me había tratado la vida. Tantas cosas… pero por desgracia mi sueño acabó ahí. Supongo que aquel sueño que tuve en Madrid, como lo había sido el de Jose, hacía poco más de seis meses era un resto diurno, o tal vez un tema pendiente, y aprovechó mi estancia en Madrid para volver de mi subconsciente. Ojalá sea la premonición de algún reencuentro.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Entrellat
viernes 19 de diciembre de 2008
A la tercera va la vencida
El otro día leía en una encuesta de una publicación periódica gratuita, que el 52% de los españoles le gustaría que no hubiera monarquía. Rigor a parte, lo que no quedaba claro era si eso quería decir que se sienten más republicanos que monárquicos, u otra cosa que todavía me da más miedo.
Decir que nos iría mejor con la III República que con la monarquía, sería hacer política ficción y entrar en un juego dialéctico que realmente me aburre, por lo poco eficaz. Pero lo que sí es seguro es que no me gustan las imposiciones. No creo que los Borbones tengan derecho a ser los “jefes de estado” por el hecho de haber nacido en esta familia. Me gusta saber que si un dirigente no lo hace bien, se le puede echar a golpe de urna.
Llamadme sentimental, “tonto-el-haba” o como queráis, pero al grito de “España mañana será republicana”, se me ponía la piel de gallina; y eso que cuando oigo el nombre de España utilizado como arma arrojadiza me suele dar mucha grima.
Que tengáis un buen día, viajeros.
EntrellatFoto 1: Yo, en la manifestación por la III República. Foto 2: Un manifestante con un ocurrente cartel. Madrid, diciembre de 2008
miércoles 17 de diciembre de 2008
García-Alix o la cruda realidad
“La fotografía es iconografía de muerte. Está en su naturaleza. En ella ya no somos como somos. Somos como éramos… … una colección de retratados, es una colección de futuros cadáveres. La fotografía es un poderoso médium. Nos lleva al otro lado de la vida. Y allí, atrapados en su mundo de luces y de sombras, siendo sólo presencia, también vivimos. Inmutables. Sin penas. Redimidos nuestros pecados. Por fin domesticados… Congelados. Al otro lado de la vida… De donde no se vuelve” Alberto García-Alix Alberto García-Alix, nació en León, pero podría haber nacido en Burgos, en Roma, en Nueva York o en Hong Kong. No lo digo yo, lo dicen sus fotografías. Pero es madrileño, porque le tocó vivir en Madrid, pero podría haber vivido en Londres, en París, en Praga, o en el barrio chino de Barcelona. No lo digo yo, lo dicen también sus fotografías. La exposición de García-Alix “De donde no se vuelve”, que se puede difrutar/sufrir hasta el 16 de febrero de 2009 en el Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, está compuesta por una retrospectiva de sus fotografías. Además, como regalo nos ofrece un bomboncito, un video en el que textos como los que habéis leído al principio, interpretados con su propia voz, acompañan a sus fotografías. El video montaje es una declaración de principios, como lo es su fotografía. Es una visión de la vida, de su vida. Una vida dolorosa, cruda, de la cual ha ido recogiendo en trocitos de papel a los protagonistas, a veces personas, a veces sitios, a veces objetos, pero siempre protagonistas de su vida, de la vida por la que él ha pasado. Ese bombón de chocolate, al que ha substituido el azúcar por hiel, por la más cruda verdad, vine ya pelado, no lleva envoltorios, ni papel de celofán. Destacaría sus retratos del lado menos glamuroso de la Movida Madrileña, de las drogas, la marginalidad, y del precio que había que pagar por estar allí, siendo parte de esa movida. Su enorme colección de autoretratos en el tiempo, dicen mucho de todo esto. Tanto Eme como yo, estuvimos casi toda la visita sin decirnos nada, y salimos de la exposición con los ojos vidriosos, con el estómago encogido y con un cierto dolor. Y… No, nada más. Prefiero que el que tenga oportunidad la vea. A los madrileños afortunados, que no la dejen escapar; y al resto, una pregunta: ¿Cuándo fue la última vez que fuisteis a ver arte en Madrid? No, aquella vez no vale. Esto que nos ofrece García-Alix, sí es arte de verdad, es la vida misma. ¿Hay algo más artístico que eso? Que tengáis un buen día, viajeros. Entrellat PS: Por cierto, si no tenéis suficiente con esta exposición, podréis ver otra foto suya en la exposición Collage, en la Galería Sen de Madrid (C. Barquillo, 43), en la que comparte espacio entre otros con el artista José Luis Marín , al que seguramente conoceréis como /sirenobara_dos, otro artistazo por todos los costados.
martes 16 de diciembre de 2008
En el parque temático
lunes 15 de diciembre de 2008
La Costanilla de San Andrés
viernes 5 de diciembre de 2008
Speaking in silver
Foto: La carta de Konstantin. Terrassa, diciembre de 2008
Queridos señores de la Real Academia de la lengua española: Mi nombre es Konstantin, y hasta hace un par de años vivía en el sur de Rusia, pero me vine a vivir a su país, por cuestiones de trabajo; sin embargo, creo que volveré a Rusia, porque no me acostumbro a su lengua. Me dijeron que era una lengua sencilla de aprender, pero no ha dejado de generarme problemas desde que llegué. Les pondré un ejemplo. Mi vecino Hache se enfada mucho conmigo cada vez que lo llamo por su nombre. Yo pensaba que se llamaba José, porque así lo vi escrito en el buzón y cuando hablé con otro vecino de él, y le pregunté: -Has visto a José el presidente? -Querrás decir a Pepe – me dijo. -Pues en el buzón pone José – le dije yo. -"Llámale hache"- me dijo él, y desde entonces le llamo así, pero veo que no le gusta mucho. El mismo día bajé y le dije: Hache, me dejas un martillo, que tengo que "clavarle un clavo" a la vecina del quinto. No sé qué entendió, pero se empezó a reír y me dijo que iba a buscarlo y que venía "cagando leches". Yo pensé que le había sentado mal el desayuno y que tenía diarrea, pero no, volvió enseguida con el martillo y se volvió a marchar con una sonrisa picarona en la cara. Al ver que no podía clavar el clavo, bajé otra vez a casa de Hache y le pedí un taladro, y me dijo que no tenía, que eso "valía un huevo"; así que subí a casa y bajé a la ferretería, pero a la chica de la caja no le hizo gracia que le pagara con un huevo. -"Te vas a quedar conmigo?"- me dijo la chica, como enfadada. -No, no me puedo quedar contigo- le dije yo - tengo que "clavarle un clavo a la vecina", por eso quería el taladro. -"Me tomas el pelo?" - me volvió a preguntar la chica, que parecía más enfadada todavía, y cuando acerqué la mano para acariciarle su cabellera, me soltó un bofetón, que me dejó sordo. -"Lárgate pitando" de aquí – me dijo la chica quitándome el taladro de las manos. - Piiiiii – dije yo mientras me marchaba, con una mano en la oreja, y sin entender absolutamente nada, pero no era cuestión de que se enfadara más. Al llegar a casa de la vecina para explicarle lo que había pasado, me dijo: - date prisa, que "vas pisando huevos". Miré al suelo pensando que se me había caído el que había bajado a la ferretería, pero me acordé que se lo había quedado la cajera. La vecina empezó a hablar y hablar, y a hablar, y yo a pesar de que no entendí lo de los huevos, esperé a ver si era verdad lo que decía Hache, que la vecina del quinto "hablaba por los codos"; pero no fue así, sólo hablaba por la boca, como todos. Les escribo esta carta para que sepan que su país me gusta, pero que en unos meses, cuando acabe mi contrato de trabajo volveré a mi país, porque no puedo soportar todo esto, no entiendo a los españoles. Además quería pedirles si podrían eliminar de su lista de frases hechas, la de "beber como un cosaco", porque todos se ríen de mí cuando digo que soy abstemio, y me obligan a beber hasta caer en coma etílico. Atentamente, Konstantin el Cosaco Hoy me voy de puente a Madrid, si queréis algún recado me lo decís. Yo aprovecharé para ver alguna exposición y pasear por las calles de capital del reino. Ah! y para llevar la carta de Konstantin a la Real Academia de la lengua, pobre hombre. Que tengáis un buen fin de semana, viajeros. Entrellat
martes 2 de diciembre de 2008
Secretos inconfesables
martes 25 de noviembre de 2008
Imágenes y palabras
Entrellat
Fotos: Visitantes de la exposición mirando fotos. Barcelona, noviembre de 2008
jueves 13 de noviembre de 2008
Cosas en común
cosacos y comimos como si lo que hubiera en los platos fuera la última comida que hubiera sobre la tierra. Tanto fue así, que tuvimos que salir a pasear para bajar ese contundente plato. Aunque todo hay que decirlo, hubo gente que se llevó un “taper” con un poquito de sancocho.
Durante el paseo, mientras iba con Yoyo agarrados del brazo, justo antes de encontrar el cartel que colgué en la anterior actualización, miré a los otros que caminaban por delante de nosotros, charrando, riendo, paseando sin prisa y sin ninguna complicación, y recordé el momento de la comida, con las risas, las conversaciones cruzadas, el sonido de las cucharas en los platos, y del vino cayendo en las copas, y aunque empezaba a sentir un incipiente dolor de cabeza, volví a pensar que Snoopy tenía razón cuando decía que “la felicidad es un plato de patatas fritas”; bueno, de sancocho en este caso. Y así es, en cualquier momento uno puede sentirse feliz, basta con pararse a mirar, a contemplar la felicidad en la cara de los otros.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Entrellat
Foto 1: Ene en una fiesta en febrero de 2008. Foto 2: Ana, Julio y yo en la comida del Sancocho, este domingolunes 10 de noviembre de 2008
La Crisis
Entrellat
viernes 7 de noviembre de 2008
La fundación II
Poco a poco la construcción fue adquiriendo renombre, no sólo entre arquitectos y personas famosas de la isla, sino también entre gente de fuera de la isla, y el número de visitas que recibía César en su casa era cada vez más numeroso, hasta tal punto que llegó a ser un agobio para él. Decidió entonces transformar su hogar en una fundación, su fundación. Volvió a construir y a decorar una nueva casa con los muebles que tenía de la anterior y allí fijó su nueva residencia, en el municipio de Haria, un lugar algo alejado, si es que existe la palabra lejos en Lanzarote. Empezó entonces a preparar la casa sobre las cinco burbujas para convertirla en un museo en el que poner su obra y la colección de obras de otros artistas amigos, que había ido atesorando durante toda su vida.
Llegó a inaugurarla y la vio en pleno funcionamiento, pero a la salida de una de sus muchas visitas a la fundación, tomo su coche, se saltó un ceda el paso y tuvo un accidente de tráfico que le sesgó la vida a la edad de 73 años. Corría por aquel entonces el año 1992.
Su vida se acabó, y con él sus muchos proyectos pendientes, el más importante de todos, convertir la isla de Lanzarote en su gran obra. Tal vez pueda parecer pretenciosa esa intención, pero es innegable que Lanzarote no sería lo que hoy es sin su integradora y no menos ecológica visión del arte.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Entrellat
Foto1: Una de las burbujas volcánicas acondicionada como sala de estar. Foto 2: Yo en el jardín inferior, donde está situada la piscina. Fundación César Manrique. Lanzarote, octubre de 2008
martes 4 de noviembre de 2008
La fundación
Esos criterios que parecen restrictivos y austeros, demuestran una eficacia y una genialidad absolutas, pero donde realmente uno tiene la sensación que Manrique era un genio, es en lo que había sido su casa, lo que ahora es la Fundación César Manrique. Allí uno descubre espacios como el de la foto, en los que parece que la casa estuviera antes que las erupciones volcánicas, porque ha integrado las lenguas de lava en el interior de la construcción, como si hubieran entrado por la ventana; porque burbujas volcánicas en el subsuelo están integradas como habitaciones más de la vivienda.
Parece curioso, pero fue un vigilante de la fundación, y no un guía, el que nos contó la historia de la casa. Más o menos esto fue lo que nos dijo:
César Manrique se encontraba por lo que entonces era un descampado de lava, haciendo fotos y al ver una higuera se acercó, porque le pareció curioso que un árbol de esas características creciera y diera frutos en medio de la nada. Descubrió que la higuera estaba metida en un agujero grande, y que lo que salía hacia el exterior era únicamente la copa del árbol. Sin pensárselo dos veces bajó descolgándose por el tronco de la higuera y descubrió una enorme burbuja volcánica a la cual se le había caído el techo y en la que había crecido este intrépido árbol. Descubrió, además, que esta burbuja no estaba sola, que estaba interconectada con otras cuatro burbujas más, a modo de cuevas con entradas de luz en el techo.
Compró esos terrenos, y sobre estas cinco burbujas construyó lo que sería su casa, lo que sería su fundación y lo que acabaría costándole la vida. Pero cómo sucedió todo eso, os lo cuento mañana.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Entrellat
Foto 1: Detalle de una ventana de la Fundación César Manrique. Foto 2: Una colada de lava integrada en una pared de la casa. Lanzarote, octubre de 2008. domingo 2 de noviembre de 2008
Balada de otoño
sábado 1 de noviembre de 2008
Día de difuntos
jueves 30 de octubre de 2008
El frio de la bestia
El antiguo cine, a pesar de recoger en la actualidad una colección de muebles seleccionada con mucho gusto, y un montón de bagatelas que con su venta hacían que la guapísima y elegante propietaria pudiera sobrevivir, no saciaban las expectativas de tan valientes guerreros. Sin embargo sabían que podían haber acabado en peor sitio, como les había ocurrido a dos de sus hermanos, que actualmente estaban en la puerta de un restaurante chino; y por eso sus quejas no se hacían oír mucho, tan sólo en los días ventosos, cuando sus lamentos se confundían con las voces del viento, que en esta isla son muchas.”
lunes 27 de octubre de 2008
Ave, César!
Pueblos como Teguise, donde los edificios están tan bien conservados que uno no sabe dónde está; o playas como Famara, con kilómetros de arena fina, que con unas altísimas montañas a la espalda, parecen protegerle a uno de esas olas que tanto gustan a los surfistas y que nos sorprenden tanto a los mediterráneos, hacen de este espacio natural algo singular.
César Manrique, tras un periplo madrileño y neoyorquino, en el que conoce entre otros a Andy Wharhol, regresa a Lanzarote con un merecido reconocimiento por su obra, con la cabeza llena de ideas y más necesitado de su tierra que nunca. Sin ser arquitecto, pero bajo el respeto y el amor hacia la desnudez de su tierra y sus gentes, se encarga de fijar unos criterios urbanísticos que todavía están vigentes en la isla, y que han hecho que los pueblecitos parezcan belenes, situados en medio de un árido paisaje. No inventó nada, sólo se dedicó a observar lo que ya había, una arquitectura sin arquitectos, de subsistencia, pero respetuosa con su entorno y que recogía las necesidades de sus gentes.
Su idea era hacer de la isla su gran obra. No negaré tampoco que todo, absolutamente todo, parece estar preparado para el turismo, incluso parte de su obra indica a los isleños y visitantes dónde están los lugares de interés, pero para alguien que viene de fuera como yo, no deja de sorprender cómo todo está integrado, o por lo menos esa es la intención. Seguro que existen grandes detractores de Manrique, no lo sé, no los encontré, pero ante una obra de semejante importancia, siempre suele haber alguien en contra. Como siempre, el tiempo pondrá las cosas en su sitio.
Mientras tanto, si podéis, haced una visita a la isla, alquilad un coche, y perdeos por los caminos y rincones que todavía tiene vírgenes. Seguro que no os defraudará. Y por supuesto no os perdáis la Fundación César Manrique, su antigua casa, la que llegó a costarle la vida, según nos contó un vigilante. Aunque esto ya os lo explicaré en otro momento.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
Foto1 : Paisaje típico de la isla de Lanzarote. Foto 2: La playa de Famara, con la Isla Graciosa al fondo. Octubre de 2008
viernes 24 de octubre de 2008
La carrera espacial
viernes 10 de octubre de 2008
Sucedió en octubre
Son las cinco de la mañana. Ra surge del cuerpo de Nut, diosa del firmamento. Como cada mañana, después de haber recorrido el interior de su cuerpo, de haber transitado por el más allá, vuelve a nacer regenerado tras ver el escarabajo; en ese momento extiende sus alas cálidas sobre el aeropuerto de Abu Simbel, donde tres almas, que ya permanecen aferradas a su nueva tierra, esperan impacientes una experiencia que cambiará sus vidas. Así describí en el álbum del viaje nuestra primera excursión en Egipto, a Abu Simbel; porque así fue, aquel viaje cambió mi manera de pensar respecto a lo que los viajes nos aportan, cambió mi percepción del mundo, cambió mi vida. Hasta entonces no había salido de Europa. Todo lo que yo conocía se parecía a lo que hoy vivimos aquí, a lo que nos han dejado los diferentes pueblos que han pasado y han poblado el viejo continente; blindado, eso sí, por el tiempo, la prosperidad, y un halo de seguridad y bienestar; aunque hoy en la situación de crisis que vivimos, todo eso es una gran nube de humo. Dicen que de las crisis siempre se aprende algo, que uno sale regenerado, como lo hacía Ra cada amanecer. Yo tuve también mi gran crisis en este viaje. Recuerdo un momento en el que los tres solos, Eme, Ene y yo, caminábamos desde la Mezquita de Alabastro hacia el Barrio Copto. Nos habíamos salido de los circuitos turísticos y nos habíamos metido en la boca del lobo. En aquel largo paseo acabé llorando, porque no sabía lo que hacía yo allí, porque no sabía cómo todo aquello que pasaba por delante de nuestros ojos, existía realmente, y no era un documental de la dos. Pero esta historia ya la contaré en otra ocasión. Además de ser mi destino más deseado, pues desde que tengo uso de razón siempre había querido ir a Egipto, el viaje reunía todas las cosas necesarias para ser un gran viaje, y así lo fue: el lugar que visitamos y la compañía.
Foto 1: Eme, Ene y yo con un grupo de abuelas madrileñas, con el que coincidíamos en todas las excursiones y visitas. Egipto, octubre de 2000. Foto 2: Ene y yo imitanto una escena repetidísima en las paredes de las tumbas en la habitación del hotel PS: y ahora me voy a preparar mi maleta, que mañana me voy a Lanzarote con mi hombre, para celebrar nuestro primer aniversario de boda. Además, me he regalado un iphone. Si el tiempo y la cobertura 3G lo permite iré actualizando durante estos días, si no a la vuelta os cuento.

