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sábado, 17 de diciembre de 2011

Frida por horas

Foto: recorte del diario
El jueves pasado uno de mis relatos cortos obtuvo el primer premio de la tercera edición Concurso de relatos cortos del Diari de Terrassa. Ya os podéis imaginar cómo me siento de contento. Este es el relato:
Frida por horas

Desde la ventana de su habitación, Ana miraba el manzano sin hojas del jardín. La ropa completamente negra y las lágrimas que resbalaban por su cara le devolvían el dolor y el vacío por la muerte de su marido. Bajo aquel manzano había enterrado a Frida, la perra que viajaba junto a él en el coche cuando tuvo el accidente de tráfico, y luego, dos meses después, cansada e incapaz de tomar una decisión sobre el destino final de los restos de su marido, había esparcido las cenizas de él bajo el mismo árbol. Ahora las manzanas iban cayendo al suelo día tras día, pero ya nadie las recogía.

A parte de la tristeza, su marido le había dejado en herencia la hipoteca de la casa y alguna que otra deuda más, que, una vez agotados los ahorros, Ana difícilmente podía pagar con su precario sueldo de camarera. Hacía seis meses había intentado vender la casa y comprar algo más pequeño para ella y sus dos hijos, pero cada vez que miraba el manzano del jardín, inmediatamente la idea de la venta dejaba de tener sentido.

Ana volvió a correr las cortinas y siguió vistiéndose. El color negro de aquella ropa le hizo sentirse como una viuda vestida de luto, pero cuando levantó la cabeza y se miró al espejo, el sujetador de cuero negro, aquella falda tan corta llena de tachuelas y la gabardina también de cuero negro, la empujaron a la realidad. Ana cogió el collar de pinchos de Frida y se lo puso en el cuello. Aquel collar de perro era el complemento que daba el toque final a su uniforme, lo que le daba fuerza para representar su personaje. Ahora le tocaba defender a ella a sus cachorros, que dormían plácidamente en el piso de abajo. Ahora, tal y como se podía leer en la sección de contactos del diario, ella era Frida por horas.



martes, 24 de mayo de 2011

Indignados, pero no mucho

Foto: La acampada de los Indignados en Terrassa. Mayo de 2011
Dos días antes de las elecciones una amiga me envió un correo en relación a los Indignados del 15 de mayo, que decía lo siguiente: “Qué alegría, se ha despertado la sociedad”. Y yo le respondí: “Qué suerte, vuelvo a creer que no todo está perdido. Una vez más la juventud es la que apuesta, la que arriesga, la que lucha por un futuro mejor”.
Pensé que ahora teníamos una gran oportunidad de explicar a los políticos, y no sólo a los que gobiernan ahora —que también—, si no a todos los que han estado y a los que vendrán, que no estamos de acuerdo con la manera de hacer política. Que no estamos de acuerdo en que se congelen las pensiones, o se rebaje el sueldo de los funcionarios, y se hagan recortes indiscriminados en Sanidad y en Educación, mientras que el sueldo de los políticos y los consejeros sigue creciendo, camuflado entre pluses y gastos por participar en comisiones, etc. Que no estamos de acuerdo en que se aumente la edad de jubilación a los 67 años, mientras que ellos con sólo dos legislaturas —y no hace falta acabarlas—, ya tienen derecho a una pensión vitalicia, que además no es incompatible con otros trabajos. Que la corrupción no sólo no perjudique a los políticos que la practican o la permitan, si no que los encumbra en mayorías absolutas que nada harán para que este tipo de actitudes dejen de perpetuarse en el tiempo. Y como estas, muchas cosas que este estado de derecho, lleva escribiendo en renglones cada día más torcidos.
Hoy, dos días después de las elecciones, y que conste que no tiene nada que ver con el resultado —que también—, mi parecer es otro. En vista de lo poco que han concretado, de lo poco que han propuesto, me temo que este movimiento inspirado en las revueltas de Egipto, o de Túnez, que tanto han conseguido para aquellos países, y para el resto del norte de África, se quedará en una foto como la de arriba, en blanco y negro, para la historia, para llenar otra página de los anuarios con lo que pudo haber sido otra revolución de mayo, pero que se quedó en tan sólo una acampada.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Fran

sábado, 7 de mayo de 2011

La IX Fira Modernista de Terrassa

Foto: Un momento de la Fira Modernista. Terrassa, mayo de 2010

Parece que fue ayer, cuando mis compañeros de trabajo, los de la oficina del piso de abajo, empezaron a preparar la primera Fira Modernista. Nadie sabía qué era aquello, ni lo que iba a significar para la ciudad. “Una tontería más”—pensaban algunos. El tiempo pone las cosas en su sitio y esta feria se ha convertido en el acto más importante de primavera de toda la comarca y me atrevería a decir que ha desbancado a la Fiesta Mayor de la ciudad, en cuanto a participación popular.

Este fin de semana se celebra la novena edición. No dejes que te lo cuenten. Ven a verla. Hay muchas actividades y cada vez más gente prepara sus propios vestidos y se pasea por la ciudad con trajes de la época. Además está lleno de visitas guiadas dramatizadas por los edificios modernistas más emblemáticos de la ciudad.

Aquí os dejo el link por si queréis echarle un vistazo. Yo estaré por aquí. ¿Nos vemos?

Que tengáis un buen día, viajeros.

Fran

jueves, 15 de enero de 2009

Batallitas

Después de mi última actualización, he pensado que lo mejor para hacerle un pequeño homenaje a mi antigua casa sería explicar algunas de las anécdotas que allí me han pasado.
Era viernes por la tarde, por aquel entonces se cubrían todas las tardes, pero no había casi nadie en el edificio, unas 8 o 10 personas. Hacía tan sólo una semana que trabajaba allí para substituir a una chica que acababa de ser madre, y ya me colocaron en la recepción, a recibir a la gente y derivarla hacia los diferentes departamentos que allí había.
La recepción estaba situada en la planta baja, en el hueco que dejaba la escalera que subía a las otras dos plantas, rodeada por dos pasillos que llevaban a los despachos del Centro de Asistencia Primaria en Salud Mental.
Curiosamente los viernes por la tarde no había nadie en ese servicio. Yo estaba solo en la recepción, leyendo, porque la centralita había sonado muy poco en lo que llevábamos de tarde. Se abrió la puerta que daba a la calle, y entraron dos mujeres, una de aproximadamente 1,75 m de altura, con obesidad mórbida, debía pesar más de 120 kg. Tendría unos 30 años. La otra era bajita, apenas sobrepasaba los 1,50, era muy delgada y aparentaba tener más de 70 años. La conversación fue así más o menos:
-Putaaaaa, puta, putaaaaaaa, puta, puta, puta, charnega, charnega, putaaaaaa, puta, puta, charnegaaaaa, putaaaaa, puuuta – decía la joven gritando a la más mayor.
-Hola, buenas tardes - dijo la señora mayor dirigiéndose a mí, mientras la joven seguía con el mismo discurso.
-Hoola - dije yo, con la cara a cuadros, sin saber cómo tomarme aquello, mientras pensaba “a mí, me ha tenido que tocar a mí”.
-Putaaaaa, puta, putaaaaa, charnega, charnega, putaaaaa – continuaba la joven.
-¿En qué puedo ayudarla? – pregunté yo todavía mirando con la cara descompuesta.
-Verá, querría hablar con el psiquiatra, para que le den una pastilla a mi hija – dijo la señora con toda naturalidad, pero un poco avergonzada.
-Ay la hostia – pensé yo – si es su hija.
-Es que el otro día vinimos, y el psiquiatra le dio una pastilla y ya no gritaba más – continuó la señora.
-Íiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii – empezó a gritar la hija sin parar, cambiando el “puta, charnega”, por un chillido que me dejó más sorprendido todavía, si cabe.
Yo no sé si fue por lo curioso del caso, o porque pensé que me estaban poniendo a prueba, o porque no sabía que decirle, o por lo nervioso que me estaba poniendo, que me entraron unas ganas de reírme que no podía aguantarme. A todo eso, los pocos trabajadores que había en la casa, ya habían salido de sus despachos y se habían puesto en los rellanos de los pisos superiores mirando desde arriba hacia el hueco de la escalera, donde estaba la recepción, como si un palco del Liceo se tratara, y yo no pude más.
-Un momento, por favor, que voy a mirar – le dije a la señora aguantándome la risa, saliendo de la recepción para entrar corriendo al lavabo. Allí me tranquilicé, solté un par de risillas entrecortadas, no fuera caso que me oyeran madre e hija, y volví a salir.
-No hay ningún psiquiatra hoy viernes por la tarde, pero si usted no puede esperar al lunes, puede ir a urgencias del Hospital que allí le atenderán muy amablemente.
-Y usted no tendrá ninguna pastilla por ahí – volvió a preguntar la señora mayor.
-No, lo siento, sólo los psiquiatras tienen acceso a la medicación- dije yo.
Después de darme las gracias, la madre y la hija, que ya había parado de chillar hacía unos segundos, salieron por la puerta, mientras yo me sentaba en la butaca de la recepción. En aquel momento pensé que tenía que cambiar de trabajo.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
Foto 1: Yo, en la segunda fila y Eme en la cuarta, con algunas de las compañeras de trabajo en la escalera de al lado de la recepción. Foto 2: Unos cuantos compañeros en un fiesta “roja”. Terrassa, finales de los 80 principio de los 90

lunes, 12 de enero de 2009

La gota de llet

Foto: Edificio de La gota de llet. Terrassa, enero de 2009
Se le conoce con el nombre de la gota de llet (la gota de leche), porque en los años sesenta este edificio albergó la maternidad. Ha llovido mucho desde entonces, y por sus paredes han pasado una larga lista de inquilinos: la Policía Municipal, los juzgados, Sanidad y Servicios Sociales y un largo etcétera.
La primera vez que recuerdo haberlo visto, tenía yo aproximadamente 8 o 10 años, y en la fachada figuraba el cartel Casa de Socorro, porque también albergó en esa época una especie de ambulatorio. Recuerdo que el nombre me impresionó mucho. Iba cogido de la mano de mi madre, y le pregunté qué era aquel edificio, por lo de Socorro, y me comentó que era una especie de hospital donde curaban a la gente enferma. Me impresionó tanto el nombre que cuando un septiembre de finales de los 80 entré por la puerta para hacer un cursillo – entonces ya había cambiado su utilidad, y era el Instituto municipal de salud y calidad de vida - me volvió aquella imagen de mi madre y yo pasando por delante del edificio. Poco podía imaginar entonces, ni cuando iba con mi madre, ni cuando entré para hacer el cursillo, que ese edificio sería mi casa durante más de 20 años. Allí he estado trabajando durante todo ese tiempo, desde que acabé el cursillo y me contrataron para hacer inspecciones de sanidad, hasta esta mañana; y cuando uno trabaja en un sitio, 40 horas a la semana – bueno, ahora ya son menos – no puede menos que considerarlo su casa.
He hecho de todo, durante este tiempo, de inspector de sanidad, de administrativo, de técnico de salud, de recepcionista, y hasta de “investigador privado”, porque el primer jefe que tuve, al que debo mucho, por cierto, me enseñó que ser polivalente era una gran cosa. Luego aprendí que era un arma de doble filo.
Este mediodía he salido y me he girado para mirarlo, pero como iba con dos de mis compañeras no he querido dejarme llevar por el sentimentalismo. En vez de eso he sacado mi teléfono y le he hecho una foto. Mañana ya no iré allí, seguiré haciendo lo mismo, pero en otro edificio, en el que curiosamente también había estado la Policía.
Mientras caminaba hacia casa iba pensando en todas las cosas que he pasado allí, y en toda la gente que ha entrado en mi vida a través de esas puertas, en cómo he crecido yo como persona, y a pesar de que no es más que un edificio, un lugar más, no puedo dejar de sentir una cierta tristeza.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

sábado, 3 de enero de 2009

He visto la luz

He visto la luz, eso fue lo que debería haber dicho al ver la iluminación navideña de la plaza Mayor de Madrid y en general las de casi toda la ciudad.
Venía de Terrassa donde la crisis había hecho elegir a las “personas que deciden” unas sosísimas estrellas que no consumen electricidad, si no que reflejan la que hay a su alrededor. Sobre el papel parecía una buena cosa, ecológica y barata para el momento de crisis en el que estamos viviendo. Pero claro, unas estrellas que deberían reflejar la luz que tienen a su alrededor no pueden funcionar si no tienen luz que reflejar; es decir, si estas estrellas no van acompañadas de alguna fuente de luz difícilmente pueden reflejar algo; vamos que no funcionan con la luz de los cigarrillos de la gente que pasa por debajo de ellas. No son tan eficaces. Lástima que los ciudadanos se dieran cuenta antes que el consistorio.
Otra cagada de esta Navidad en cuanto a adornos se refiere ha sido los arbolitos ecológicos del Ayuntamiento de Barcelona, que por el módico precio de 214.000 euros la media docena, hemos conseguido unos arbolitos que funcionan con energía solar y con el pedaleo de los ciudadanos. Que digo yo, ¿no sería más barato y más ecológico poner 6 árboles de los de toda la vida y con lo que nos sobre de dinero, replantar algunas de las zonas deforestadas?
Entre estas eco-modernidades y la fallida propuesta de la comunidad europea de prohibir el “tortell de reis”, porque podría ser peligroso al llevar juguetes en su interior, creo que estamos perdiendo el norte, habrá que volver a mirar a la estrella de Belén. Con tanta sobreprotección y tanta estupidez, seguramente que lo próximo será prohibir el “Tió de Nadal”, por hacer apología de la violencia, y si no tiempo al tiempo.
A pesar de todo, Feliz año nuevo, viajeros.
Entrellat
Foto 1: Detalle de la Iluminación navideña de la Plaza Mayor. Foto 2: Un árbol en la Plaza de España. Madrid, diciembre de 2008

lunes, 6 de octubre de 2008

Con mi bata a rayas

Foto: La clase de los Salesianos, con Sor Carmen. Terrassa, septiembre de 1970
Todos los días, antes de entrar a clase, jugábamos por el patio, las niñas con sus batas de Vichy color rosa y los niños con las batas a rayas azul marino y blancas. Había más batas rosas, porque los niños y las niñas estaban separados en colegios diferentes, aunque en el colegio destinado a las niñas también tenían cabida los niños de parvulitos, lo que ahora llamaríamos P-4 y P-5. Así pues, yo con mis cuatro años llegaba al colegio de la mano de mi hermana de seis, entraba al patio trasero y jugaba con mis compañeros, hasta que sonaba el timbre. Entonces teníamos que acudir a nuestras filas, formar, y entrar en las clases; pero cuando sonaba el timbre, antes de hacer todo eso, yo corría a buscar a mi hermana que ya se había puesto en su fila, le daba un beso y me iba hacia la mía.
Un día estaba lloviendo mucho y no nos dejaron jugar en el patio. Nos metieron en el corredor que daba acceso a todas las aulas y cuando sonó el timbre, no hubo filas, no formamos, los niños fueron entrando directamente en sus aulas. Como cada día, antes de entrar a clase busqué a mi hermana, pero no la encontré, todos los niños habían entrado en las suyas, y mi hermana también. Así que me quedé solo en el pasillo, llorando desconsolado por no haber podido darle el beso de despedida. Sor Carmen, mi profesora, mi monja, se acercó a mí, me puso las manos en la cara y me preguntó por qué lloraba. Todavía recuerdo aquel olor a jabón Heno de pravia en sus manos. Le expliqué que no había podido darle el beso a mi hermana. Me dedicó una sonrisa, me cogió de la mano y me dijo: vamos a buscarla.
Entramos en una clase y Sor Carmen preguntó si alguna de las niñas era mi hermana, y ninguna contestó. Me dijo si mi hermana estaba allí, le respondí que no, todavía con los ojos llenos de lágrimas. En la segunda clase la encontramos. Sor Carmen me hizo un gesto con la cabeza, y yo me dirigí a mi hermana. Me miró como si no entendiera lo que estaba pasando. Me acerqué y le di el beso de todos los días, y ella me dijo: “déjame, déjame”, muerta de vergüenza, pero a mí no me importó, yo ya le había dado el beso. Volví hacia la puerta, me cogí de la mano de Sor Carmen y nos dirigimos hacia nuestra clase.
Hoy, que ya hace casi un mes que los niños han vuelto a las clases, con las mismas batas de rayas de entonces, me ha venido a la memoria esta historia de cuando yo era pequeño, que pasó en los pasillos de ese colegio donde está hecha la foto, y he pensado que os la tenía que contar.
Que tengáis un buen día, viajeros.
Entrellat

sábado, 12 de julio de 2008

Ámbar y arena

Foto: Inicio del concierto de Miguel Bosé. Terrassa, 11 de julio de 2008
Terrassa, 11 de julio de 2008, 10 de la noche. 30 años después de su primera aparición en televisión, Miguel ocupa su puesto encima del escenario. Va vestido completamente de negro, como todos los músicos del espectáculo, tal vez por imperativo del cantante, o tal vez como complemento de la escenografía. Las crueles y enormes pantallas laterales dejan ver a un hombre con 52 años de vida, con muy poco pelo y una enorme barriga.
Este comentario, cruel donde los haya, parece dejar de tener sentido cuando al cabo de un par de canciones, Miguel Luchino González Borlani, se convierte otra vez en Miguel Bosé, en aquel chico guapo, lleno de sex-appeal, con unos movimientos que dejan boquiabiertos a todo el público, incluso a los maridos de aquellas señoras que ahora tienen entre 40 y 45 años, pero que entonces serían unas adolescentes, y por supuesto también a las/los adolescentes de ahora.
Si alguien ha visto algún concierto de la gira Papitotour, estará de acuerdo conmigo que Miguel sigue siendo un gran artista, que sigue siendo guapo, y que es capaz de mantener las manos de la gente levantadas durante casi todo el concierto, por algo él suda la camisa, literalmente, dejándose la piel en este concierto, tal vez incluso más que entonces.
Al final de las dos horas largas de espectáculo, se quedó casi sin voz, pero la fuerza y el carácter de ese hombre seguían llenando todo el escenario, como en los primeros minutos del concierto.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

jueves, 10 de enero de 2008

Adéu

Foto: Trabajadores. Aguas Calientes (Perú), noviembre de 2007
No, no me voy. A pesar de que cada vez se me complica más la cosa y dedico menos tiempo a este divertimento que es fotolog, no me voy, seguiré con vosotros.
El título de la actualización de hoy viene porque, cuando volvía a casa este mediodía, he escuchado una conversación entre dos chicos de unos 25-30 años, que estaban bastante lejos uno de otro y que hablaban en voz muy alta. No se qué idioma hablaban. Por su aspecto, aseguraría que no eran marroquíes, pero tampoco eran rubios, como los de la Europa del este, y aunque a primera vista me han parecido italianos, ya que he creído oír alguna palabra en este idioma, cuando he prestado un poco de atención, me he dado cuenta de que no lo eran; y como no era cuestión de preguntarles de donde venían, he seguido camino a casa con la impresión de que eran rumanos.
Lo curioso del hecho es que la única palabra que he entendido de toda la conversación, corta, todo hay que decirlo, ha sido “Adéu”, el Adiós que utilizamos los catalanes. Seguía caminando con una sonrisa en los labios, pensando en cómo habían hecho suya esta expresión tan catalana, como lo hicieron en su día todos los inmigrantes del resto de España que en los años sesenta, y antes, llegaron a Cataluña, con la misma intención que estos “rumanos”, la de tener una vida más digna, y me preguntaba si eso no era un síntoma de integración.
Un poco más tarde, casi llegando a casa, seguía pensando en eso, y me sentía desconcertado por las personas que rechazan la inmigración, por sistema, por los que se creen dueños de este país, y de lo mucho que hay para compartir. Tienen razón cuando dicen que la inmigración genera desorden, y algo de caos, pero también la generó aquella inmigración de los sesenta. Terrassa, mi ciudad, en aquellos años era un desastre urbanístico, a causa de las viviendas que los inmigrantes construían de manera desordenada, sin ningún tipo de planificación, pero hoy, unos años después, Terrassa es una ciudad cómoda para vivir, ordenada, es la segunda ciudad universitaria de Cataluña, con dos líneas de trenes, y un metro que ya está en construcción, que será la envidia de muchas ciudades de su tamaño, con una red de carreteras impresionante, con una oferta cultural muy grande, y sobre todo con una industria y una economía más que saneadas; y todo gracias a los que ya estaban en aquellos años e invirtieron su dinero y su saber hacer, pero también gracias a los que vinieron y con su mano de obra y sus ganas de sobrevivir, ayudaron a que toda esta remodelación fuera posible. La ciudad se transformó, y sigue transformándose, gracias a todos y cada uno de ellos, como lo seguirá haciendo con estas nuevas personas que vienen, no me cabe duda. Es cuestión de paciencia. Nadie se imagina hoy en día nuestra ciudad, sin todos esos inmigrantes españoles y sin lo que ellos aportan; de la misma manera que dentro de unos años, no nos la podremos imaginar sin todas estas personas que vienen ahora de Marruecos, de China, de Ecuador, de Rumanía, o de tantos y tantos países. En la última estadística había más de 220 nacionalidades diferentes en nuestra ciudad.
La integración sólo se hace con el tiempo; así que tengamos un poco paciencia, y sobretodo un poco de respeto. Si es cierto que el primer ser humano viene del África, ¿no tenemos todos sangre de inmigrante en alguna rama de nuestro árbol genealógico?
Feliz día, viajeros.
Entrellat

jueves, 16 de agosto de 2007

Cerrado por vacaciones

Foto: Una puerta cercana al Puente Carlos. Praga, febrero de 2007
La segunda quincena de agosto en Terrassa es como si se hubiera parado el mundo, si sales a la calle, no se ve ni un alma. Sí, tal vez exagero, por suerte la gente ha diversificado los periodos de vacaciones, y ya no es como cuando yo era pequeño, que a parte del calor asfixiante, sabías que era agosto por que no había ni Dios por las calles, y porque todas las tiendas estaban cerradas. Para comprar el pan tenías que hacer una odisea y recorrerte media ciudad. Las panaderías eran como las farmacias de guardia, siempre había alguna abierta, pero igual tenías que andar 15 o 20 minutos para ir a comprar tu barra de cuarto.
Una de las estampas que tengo grabada en mi mente es la del ruido que hacían los telares día y noche. Para los que no lo sepan, Terrassa fue una gran potencia textil, hasta la crisis de los 70, luego poco a poco fueron cerrando las fábricas y el entramado económico se fue diversificando, para ser lo que es hoy en día esta ciudad.
Sobre los años 80, cuando yo era pequeño, en invierno cuando ya era de noche, todavía se escuchaba por la ciudad el silencio de la noche, interrumpido por el clac-clac, clac-clac de los telares, de los que todavía aguantaban. No importaba que fuera de día, o de noche, las 24h estaban funcionando. Ahora bien, cuando llegaba agosto, el ruido se paraba, de la misma manera que todas las tiendas cerraban, las fábricas también, y pasear por esas calles desiertas de personas, de coches, y del ruido de los telares, era cuanto menos un espectáculo sorprendente. La ciudad fantasma, parecía.
Pues bien, mañana abandono yo esta ciudad en la ya no se oye ningún telar, ni en invierno ni en verano. Desde que los chinos trajeron sus confecciones baratísimas, creo que no he vuelto a oír ninguno, si alguien conoce alguno que me lo diga, me gustará volver a sentirme niño.
Por cierto, no se si podré actualizar, pero si no puedo, prometo volver repleto de fotos nuevas.
Felices vacaciones, viajeros.
Entrellat

martes, 7 de agosto de 2007

Prensa de verano

Foto: El mar en Agaete. Gran Canaria, febrero de 2004
Esta mañana leía en un diario local, que en un parque de mi ciudad unas avispas cavadoras habían hecho su nido en la tierra donde juegan los niños, pero que todavía no había habido denuncias de picaduras. Es cierto que las picadas de las avispas son dolorosas, y que para las personas que tienen alergia pueden llegar a ser peligrosas; sin embargo, me pregunto si eso es noticia para poner foto a color y ocupar la cuarta parte de la portada. Parece que este verano, para no ser diferente al resto de los veranos, las noticias también se han ido de vacaciones.
Una ciudad que sobrepasa los 200.000 habitantes, la tercera de Cataluña por detrás de Barcelona y l'Hospitalet, para ser exactos, y tenemos un diario que da cobertura a la comarca, pero qué cobertura, señores. A lo mejor lo de la cobertura va porque el diario sirve para envolver el pescado en las pescaderías. Ah, no, que esa práctica está prohibida hace años ya por Sanidad. Claro, como no lo dice el diario, pues ahí estamos, desinformados.
Otras grandes noticias del día del Diario de Terrassa:
- Nueva valla perimetral en la sede de la Fundación Busquets. La verja es metálica y mide más de dos metros de altura.
(Lo malo de esta noticia es que no puedes decir que no estás de acuerdo: está ahí. Es indiscutible. Bueno, sí, te puedes quejar del color, que no hace juego con los ojos del conserje de la fundación. Propongo hacer una quedada con los ojos cerrados todos delante de la valla, como protesta, así tendrán alguna noticia para poner en el diario).
- Arde un contenedor en la calle Sant Sebastià.
(Ayer vi una papelera abierta por la parte de abajo, y todos los papeles en el suelo, a lo mejor tendría que haber llamado al diario. Si es que soy un mal ciudadano...)
Grandes noticias, sí señor. Mientras tanto, La Vanguardia informa al más puro estilo "corazón de verano" que a la princesa Letizia se la ha visto en biquini en dos ocasiones, uno blanco y otro naranja. Interesante para los que siguen con avidez el vestuario de la familia real, otro gran dato.
Supongo que en la prensa de mañana no saldrá que a partir de las muchas llamadas recibidas sobre el tema de las avispas, el ayuntamiento se ha tenido que movilizar, llevar a un equipo de trabajo, acordonar la zona, y encargar una aplicación a una empresa especializada en insectos, y todo eso a costa del contribuyente, y generado por el alarmismo de un periodista aburrido.
Feliz día, viajeros.
Entrellat
PS: Con todo esto no quiero tirar por tierra el trabajo de un colectivo al que respeto mucho, el de los periodistas. Solamente quiero decir que antes de publicar una noticia, por tonta que sea, un buen profesional, tendría que valorar los pros y los contras que la publicación de ese artículo generará.

miércoles, 4 de julio de 2007

Final de fiesta

Foto: Concierto de habaneras y “rom cremat”. Terrassa (Barcelona).
No es el desfile del orgullo gay, ni un concierto de Bisbal, es sólo el final de la Fiesta Mayor de Terrassa. Cada año, el miércoles después de Fiesta Mayor, se organiza en esta zona de la ciudad, para poner el broche final a un fin de semana de actividades festivas, el castillo de fuegos, el concierto de habaneras y el reparto por parte de los miembros del consistorio municipal de ron quemado, que aunque son tradiciones muy marineras, sobre todo las dos últimas, yo, que vivo tierra adentro, llevo viéndolas en mi ciudad desde mi más tierna infancia. Ahora, mientras escucho las habaneras de fondo y justo unos minutos después de hacer la foto que veis, me he puesto a escribir la actualización de hoy. Me he acordado del texto de big_apple, en el que ponía que hoy era el 4 de julio, la fiesta de la independencia de los EEUU. Decía que esta noche había fuegos artificiales para conmemorarlo. Y nosotros también pero no para celebrar la independencia, si no algo diferente: “el pan y circus” de los romanos. Tal vez sea muy arriesgada la comparación, pero seguro que estas celebraciones son herederas en alguna forma de aquellas fiestas romanas. Hay que tener al pueblo alimentado (pan) y contento o distraído (circus).
No deja de sorprenderme mi ciudad, donde cualquier domingo a las 11 de la noche es dificilísimo encontrar una cafetería abierta, o una terraza para tomar un helado; pero sin embargo, en estos días, parece que todo el mundo sale a la calle, participando de todas las actividades, que seguro que si se hicieran durante el resto del año, tendrían una participación escasa.
Hace un rato, mientras veía los fuegos sentado en una tumbona de mi terraza, tenía a mi perra abrazada, por si sentía miedo de los cohetes. Un adiestrador de animales que trabaja conmigo, me comentó que el miedo de los animales, como el de las personas, suele venir por sensación de inseguridad, y que las caricias hacen que se sientan más seguros. Creo que Petra, mi perra, ha nacido sin esa hipersensibilidad que tienen la mayoría de los perros hacia los petardos. Se dejaba acariciar y de vez en cuando, me miraba a los ojos, y luego a los dibujos que hacían los cohetes en el cielo, y daba un suspiro y apoyaba otra vez su cabeza sobre mí, y me pregunto si momentos como estos no son la felicidad.
Feliz día, viajeros.
Entrellat
PS: Perdonad la mala calidad de la foto, pero desde el balcón de casa, y sin trípode no he podido hacerla mejor. Por lo menos ilustra lo que digo. Lo siento, de verdad.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Gastronomía en la Fira modernista

Y ya la última de la Feria modernista de Terrassa, o eso creo. Como os dije en una de las fotos, en esa feria, a parte de actuaciones, y otras muchas actividades, había un montón de productos artesanos, como estas magdalenas caseras. Que sí, que son caseras, que lo ponía en las cajas de la fábrica!!! JAJAJA.
Mañana me voy a París, así que estaré unos días sin acutalizar mi fotoblog. Os pongo esta foto que supongo que os dejará un buen sabor de boca. Sed buenos en mi ausencia.
Saludos.
Entrellat

martes, 8 de mayo de 2007

Los bomberos en la Fira

Aquí tenéis otro momento de la Fira modernista: los bomberos. Interesante el atuendo y el coche antiguo (Y la cara de mosqueo del bombero?). Ahí no se ve el coche, mañana si puedo cuelgo una foto donde se vea. El jueves me voy a París y traeré fotos nuevas. Mientras tanto podéis mirar las de Oskarsson que están muy bien.
A ver si hago alguna interesante.Intentaré aplicar con calma lo que aprendí en el cursillo de fotografia.
Saludos fotologgers.
Entrellat

domingo, 6 de mayo de 2007

La Fira modernista de Terrassa

Este fin de semana, como ya os comenté, se ha celebrado la fira modernista de Terrassa. Cada año hay más actividades, más puestos, y se incorporan nuevos espacios de la ciudad. Aquí os pongo una foto de un momento de la fira. Me perdonaréis, pero hoy estoy reventado. He estado haciendo fotos todo el dia, para un curso que he estado haciendo y no tengo ganas de "ná". Mañana leeré los posteos y postearé yo también.
Saludos, fotologgers.
Entrellat

viernes, 4 de mayo de 2007

La macetas de Praga

Hoy he puesto esta foto que tomé en Praga en febrero. Podría estar tomada en cualquier sitio, pero està tomada en Praga, en la plaza que hay detrás del la catedral, Ntra Señora detrás del Tyn (así se llama, en serio), una plaza muy especial sobre todo de noche, para hacer unas fotos increibles. De verdad, parece un decorado de una película de época.
Hoy además de esta foto, os propongo que visiteis este fin de semana Terrassa, ya que se organiza desde hace 5 años la Feria Modernista. Está llena de actividades, de paradas con información turística, otras con productos naturales, actuaciones en la calle, en los museos, y por supuesto, con la posibilidad de hacer un montón de fotos. Aquí os paso el link por si queréis mirar como es la feria.
Entre las muchísimas actividades, se organiza un concurso de fotografía, para todos los asistentes a esta feria. Os añado también el link de este concurso por si os interesa participar. Por cierto, yo estaré por allí haciendo fotos. No faltéis, pasaré lista.
Saludos, fotologgers
Entrellat