sábado, 26 de abril de 2008

Algo más que arrodillarse

Foto: señora rezando en un altar. Granada, febrero de 2008
Todos los miércoles y los viernes, al salir de la casa de mi señora, con el olor a lejía todavía en las manos, me paro en la iglesia que está enfrente, cruzando la avenida, y le rezo al Cristo que está en el altar del patio que hay antes de entrar en la sacristía, y le doy gracias a mi Diosito por la suerte que he tenido en la vida. Ni siquiera entro en la iglesia, porque cuando llegué a Granada y empecé a buscar trabajo, por casualidad pasé por delante, y al ver el Cristo le pedí un trabajo, y justo cuando iba a entrar, encontré un tablón de anuncios con un papel donde se pedía una señora para limpiar, y llamé, y al día siguiente ya estaba trabajando. Hoy hace un año de esto, y le estoy muy agradecida y por eso siempre vengo a este Cristo y no a otro.
Esta mañana mi señora estaba en la casa. Nunca está, porque trabaja mucho, y siempre llega tarde, casi en la noche, pero hoy no se sintió bien y por eso se quedó estirada en el sofá. Al mediodía, le preparé un caldito, unas papas con tomate y un poco de carne con una pizquita de chile, casi nada, por si no le sentaba bien. Mientras le servía la comida me dijo que me sentara con ella, y comimos juntas, a pesar de que me daba vergüenza, pero ella es muy buena conmigo, e insistió. Nada más acabar me preguntó por qué estaba tan triste. Al principio no quería decírselo, porque me daba vergüenza, pero pensé que la señora es una mujer abierta y buena, y que es capaz de entender muchas cosas, así que se lo conté.
Le conté que hace un par de semanas encontré a Eduardito, mi niño de siete años, en el cuarto de su hermana, le había cogido su ropa y se la había puesto, también se había pintado los labios con mis pinturas y se había dibujado unos coloretes en la cara. No le dije nada, ni le reté, porque no quise hacerle daño, pero él salió corriendo y se encerró en el baño, se quitó la ropa, se despintó con una toalla, y se metió debajo de su cama, avergonzado, y no salió hasta la hora de la cena. Ni siquiera se lo dije a Eduardo, mi marido, porque pensé que le retaría. Desde entonces Eduardito me mira diferente, y lo veo como triste.
Mi señora me dijo que no le diera importancia, que no pasaba nada, que muchos niños lo hacen, que es un juego para buscar su identidad sexual. Yo le dije que no me importaba que le gustaran los hombres o las mujeres, porque con perdón de la señora, sabía que su hermano vivía con otro hombre en Granada, y se los veía muy felices, y sabía que para ella, para su familia y sus amigos no era un problema, al contrario, lo que hacía feliz a su hermano a la señora y al resto de su familia también. Le dije que lo que realmente me preocupaba era cómo hacer que él no se sintiera mal, que no se sintiera avergonzado por eso, y que no sufriera. Me dijo que hablara con él y sobre todo que le demostrara que le quería por encima de todas las cosas, y que aquello que había hecho no era nada malo como para que mamá se enfadara.
Hoy, como siempre al salir de casa de la señora he ido a ver a mi Cristo, y le he vuelto a dar las gracias por todo, pero esta vez le he pedido que la señora se ponga pronto buena, y que vigile por Eduardito, porque es un niño bueno, y que no deje que los demás le hagan daño; y aunque confío en mi Diosito, se que yo tendré que hacer mucho por Eduardito, que tendré que quererlo mucho, además de arrodillarme.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

martes, 22 de abril de 2008

Capítulo 100: Behind everyone is a shadow

Foto: La sombra de los 100. Terrassa, abril 2008

“Detrás de todo el mundo hay una sombra”. Esa fue la primera frase que alguien dejó en mi flog, si no la he traducido mal, y si no que me ayuden nekobcn o iccarin, o cualquiera que tenga un poco más de idea que yo de inglés, que seguro será la mayoría. Fue un israelí el que dejó esa frase, arwal60. Empecé a postearme con él en inglés, bueno, eso de en inglés es un decir, ya que tenía que utilizar el traductor de google, que si alguien lo ha utilizado es de esos tan buenos que traducen literalmente todo lo que escribes. Por ejemplo, “partirse el pecho” lo traduce como “Split the chest”. Curioso. Estuvimos posteándonos durante un tiempo hasta que la falta de comunicación o la pereza, no lo sé, acabó con esa incipiente ciber-relación. Lo mismo ocurrió con Sergio, la persona que me introdujo en este mundillo de los blogs, aunque a él tengo que agradecerle haber conocido a gente tan interesante como big_apple00, el mallorquín de Nueva York, tan amante de Barcelona, a de_profundis_bcn, el mexicano catalán, que ahora se ha convertido en el_quixot, o a ru_ruben, al que envidio por sus viajes y sus anécdotas y a jtello, por su inteligencia e ingenio. A todos ellos, y a alguno que otro más los conocí en persona, en mi hasta ahora primer y único encuentro de floggers, en Barcelona.
Después, pinchando en los favoritos de los demás, como hacemos todos, fui descubriendo todo un mundo de gente, que dejaba un rastro en sus actualizaciones, parecido a lo que yo sentía, que tenía ganas de contar sus cosas, sus sentimientos, sus vergüenzas, o de inventar historias, o de contar sus cosas en historias que parecían inventadas.
Y así conocí a 3_alber, acontre77, andrarena, anem, anglena, antolino, aquelloqmdiste, arquiturismo, baldufeta, bcn_in_love, beita_princesa, borjatdl, cachorro_3, cal_dean2, camberos, conxitotarao, cuarzolaya, crabflesh, cruelillo_vive, druidessa, egara, el_reymer, ferran233, fotonetas, ganyan, gate_1, hamlet_caido, hansolo, hermosaargentina, hijo_de_zeus, iccarin, jonny_99, kumadaworld, krampack72, la_triche, lihuelrosa, lizgor, llueven_ranas, miércoles_al_sol, my_sweetbox, oskarsson, peter_gris, photofreak, queledonio, rasoir, reichland, rio_cuarto_arg, sirenobar_dos, solfoma, soyhansyhans, trauma_tizado, turiocio, ydum, zecarioca…
A todos y cada uno de ellos, y a los que me olvido, a los que han ido dejando su rastro en mi flog, a los que me provocaron para que dejara el mío en el suyo, a los que están todavía, desde el principio, a los que se han ido incorporando, y a los que ya se fueron, a todos muchas gracias, y felicidades por ser parte de esta cosa tan rara que es un flog, pero que me provoca tantas sonrisas y buenos momentos.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

miércoles, 16 de abril de 2008

Ella, su hermano y el chulazo americano

Foto: Eme y su hermana en una terraza de una callejuela de Roma. Junio de 2007
Ella: A Teresa, así la llaman sus hermanos bromeando, comparándola con Teresa de Calcuta por lo buena que es, siempre me la he imaginado con una toga blanca, una venda en los ojos y una balanza en la mano, porque es la viva imagen de la justicia. Y aunque seguramente no sea así, esa es la imagen que yo tengo de ella, porque cada vez que hay un problema en la familia, que los hay como en todas, la visión que ella tiene, o la solución que ella propone siempre me parece la más justa, o la que más puede ayudar a solucionar el problema.
En junio del año pasado, estuvimos en Italia celebrando su 25 aniversario de bodas, ella, su marido y Eme, que aun no era mi marido. Allí descubrí una vez más que su sensibilidad es muy parecida a la de Eme, que es capaz de pararse ante un músico callejero y emocionarse, mientras escucha una pieza de flauta; o de disfrutar sin más de un descanso, sentada a los pies de un pozo, sin hacer nada, charlando y viendo como la gente pasea, o como suben y bajan del trageto; o cómo es capaz de desternillarse, con esa risa escandalosa que Eme también tiene, mientras nos tomamos una gigantesca cerveza en una callejuela de Roma. Así es Teresa: justa y sencilla, y supongo que por eso me gusta tanto y la quiero.
Su hermano: De Eme ya os he hablado algunas veces, seguro que ya sabréis que es mi compañero de fatigas, mi pasado, mi presente y mi proyecto de vida. Yo, que me siento bien pagado de la vida por tener todo lo que tengo, especialmente mi familia, y mis amigos. Sólo le pido que me deje seguir con Eme y celebrar nosotros también, si el reuma nos lo permite, nuestro 25 aniversario en Venecia, y sentarnos en los pies de aquel pozo, a mirar la gente pasar; o en Roma, si la artrosis nos deja caminar todavía por las callejuelas del Trastevere; o en cualquier rincón donde poder mirar hacia atrás y dejar que esa carcajada que ahí tenían Teresa y Eme, se transforme en una sonrisa llena de ternura y gratitud.
¿Y el chulazo americano? Pues ahí estaba, entre los dos. Mientras Eme y su hermana se hacían cariñitos, aproveché para atraparlo con el objetivo de la cámara, con la excusa de hacerles una foto a ellos, y a pesar que los tres hicimos el numerito para disimular y conseguir otra foto para mi colección de momentos robados, creo que se dio cuenta. Ahora, cuando miro la foto, me doy cuenta que son Eme y su hermana los que están enfocados, como si la cámara llena de sabiduría se empeñara en decirme que lo que vale realmente la pena, es lo que está enfocado, que el resto, es sólo un bonito fondo para adornar un momento feliz, y una anécdota para contar.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
PS: Perdón, perdón, perdón, que hoy quería que la temática del flog fuera ORIENTE, en honor a /Iccarin, pero no ha podido ser…. Ah! si, calla, que no me había fijado… que la camiseta del chulazo americano está hecha en china, así que va por ti Iccarin.

sábado, 12 de abril de 2008

El chico de la mirada dulce II

Foto: Claudio. Lima (Perú), noviembre de 2007
Todavía no hace un mes que salió de Perú, camino de Bangkok, donde consiguió un empleo que le mantendrá ocupado durante unos meses, y que le servirá, pasado este tiempo, para volver a Sudamérica, pero esta vez a otro destino, seguramente Buenos Aires, un destino mucho mejor que Lima, según Claudio; un destino, que le servirá, dice, para volver a empezar.
Se marchó porque no le gustaba demasiado su país, ni su ciudad, ni su gente, porque no se entendía con su familia, porque su empleo había dejado de parecerle interesante, porque en Lima es imposible que un gay pueda vivir en pareja, como lo hacemos aquí.
A veces me he preguntado si realmente se gusta a si mismo. No logro entender cómo una persona que en comparación con la gente que le rodeaba tendría que sentirse afortunado y feliz, no lo es. ¿No debería sentirse feliz siendo licenciado en derecho en un país donde la mayoría de la población casi no tiene acceso a la educación? ¿No debería sentirse feliz teniendo un empleo que le permite tener un apartamento en uno de los barrios más exclusivos por la ciudad? ¡Qué tontería acabo de decir! No, por supuesto que no. Es como reducir la vida, y lo que nos hace feliz a algo tan sencillo como eso. Hay muchas otras cosas más importantes y más complejas en la vida que todo eso, y seguro que Claudio las andaba buscando.
Un día empezó a contarme una historia, su historia. La historia se remontaba incluso a antes de que él naciera. Me dijo que necesitaba dos o tres días para contármela, y que cuando la conociera entera sabría por qué quería marcharse de Lima. Quería que la escribiera para él, que la novelara, que le diera forma a su historia, esa era su ilusión. Y yo le dije que lo intentaría, que me encantaría probarlo, pero que creía que estaba poniendo demasiadas expectativas en mis posibilidades.
A parte de tener una mirada dulce, Claudio es un chico guapo, cariñoso, inteligente e inquieto, que se pasa la vida huyendo, todavía no sé de qué, o tal vez sólo buscando la felicidad, el problema es que aún no ha aprendido que la felicidad no la podrá encontrar nunca fuera, por mucho que viaje, por mucho que huya, que tiene que buscarla en su interior. Cuando sepa eso, ya podrá ser feliz en Bangkok, en Buenos Aires o incluso en Lima.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
PS: Gracias a Albert, por haber entendido la mirada de Claudio y reflejarlo en los retoques de la foto.

jueves, 3 de abril de 2008

El chico de la mirada dulce I

Foto: Un restaurante de Lima (Perú), noviembre de 2007
Cuando hice las otras actualizaciones sobre la gente de Perú, hablé de las personas de ese país en general, y aun sabiendo que igual que aquí había una historia detrás de cada una de aquellas personas, fui reduciéndolas a grupos sociales o étnicos. Sin embargo, hubo para nosotros una persona muy especial en aquel viaje, que aun estando también dentro de otro grupo social, la pequeña burguesía limeña, se merece una actualización a parte: el chico de la mirada dulce.
A Claudio, así llamaremos al chico de la mirada dulce, le conocimos el último día de estancia en el país. Se acercó a nosotros con toda la naturalidad del mundo, supongo que atraído por ese nosequé que tienen los turistas, que les hace más interesantes a los lugareños de algunos países.
Empezamos a hablar sobre lo que hacíamos en el país, sobre lo que habíamos visto y lo que todavía nos quedaba por ver. Enseguida se creó un clima de naturalidad y confianza, como si hiciera siglos que nos conocíamos. Después de pasar una tarde agradable, cuando ya se había oscurecido, nos ofreció ir a cenar juntos y enseñarnos la zona de marcha de la ciudad. Al ser nuestra última noche y no tener nada mejor que hacer, aceptamos.
Primero pasamos por su casa, para que se cambiara de ropa. Vivía en el barrio de Miraflores, uno de los barrios más exclusivos de Lima, relativamente cerca de donde estaba nuestro hotel. El edificio donde vivía y la zona en la que se hallaba dejaban claro que su nivel económico era mucho más alto que el de la mayoría de los peruanos que nos habíamos ido encontrando por el resto del país. Luego nos contó que era abogado, y que trabajaba en temas de Derechos Humanos.
Durante la cena en un lugar elegido por él, de los que aquí llamaríamos un excelente restaurante, seguimos hablando, pero ya de temas mucho más íntimos: de su familia, de lo mal que estaba Perú en temas sociales, de lo cerrada que era la sociedad, incluso en Lima, y de lo difícil que era ser gay en aquel país. Al acabar la cena, nos llevó a conocer Barranco, un precioso barrio donde había muchos locales de marcha, pero no entramos en ninguno, sino que seguimos caminando tranquilamente para disfrutar de la suave noche y bajar la copiosa cena que nos habían ofrecido en el espectacular restaurante.
Después de un agradabilísimo día y de una entrañable noche, intercambiamos nuestras direcciones de correo electrónico, para seguir en contacto, y mientras se marchaba volvió a regalarnos esa mirada dulce y esos ojos brillantes, que me habían encantado nada más verlo.
Al día siguiente después de un montón de horas de avión, regresábamos a casa, y todavía no recuperado del jet lag, añadí su dirección en el Messenger. Aquel mismo día coincidimos, y desde entonces hemos ido hablando cada vez que hemos coincidido, que ha sido bastante a menudo, y nos hemos ido contando nuestras cosas, porque a pesar de conocernos sólo de un día, se creó entre nosotros una gran complicidad, aunque pueda parecer raro.
Actualmente ya no está en Perú, pero ya eso es otra historia, que os contaré en la próxima actualización y posiblemente os ponga una foto suya.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

sábado, 29 de marzo de 2008

V de trasVase

Foto: El Ebro a su paso por El Pilar. Zaragoza, marzo de 2008
Entre los años 1983 y 1985, se emitió en España una serie de televisión llamada “V”, en la que los protagonistas eran unos seres que ocultaban su verdadera forma de lagarto bajo una forma humanoide. Venían de la estrella Sirio para llevarse a nuestra gente como alimento, pero sobretodo, para robarnos toda el agua de nuestro planeta, ya que en el suyo hacía tiempo que se había acabado. Por aquel entonces, me parecía realmente imposible que seres tan inteligentes pudieran hacer un viaje tan largo para llevarse una cosa tan tonta y tan poco valiosa como el agua, y pensaba que realmente era una serie de ciencia ficción, y que el rigor era nulo.
No hace ni un mes que está tomada esta foto, justo cuando fuimos a visitar a unos amigos a Zaragoza. En aquellos días costaba encontrar un sitio donde al hacer una foto al río y a la basílica, no apareciera un trozo de tierra en medio del agua, por lo bajo del caudal. Este amigo que nos enseñaba su ciudad con mucho cariño, nos decía que era curioso pensar que en la época de los romanos, el Ebro era navegable hasta allí. Y mira tu por donde, esta semana, todos hemos visto por televisión que el Ebro se ha vuelto a desbordar a su paso por la ciudad, cosa que los de la oposición han vuelto a utilizar como arma arrojadiza para exigir la reinstauración del desafortunado Plan Hidrológico Nacional y del trasvase del río.
Esta semana también, el sindicato Unió de Pagesos (Unión de Payeses), se ha negado en rotundo a que se trasporte agua a Barcelona de las cuevas que ya eran utilizadas por los romanos, que están en el subsuelo de Tarragona, con el justo criterio que este agua que también es necesaria para sus regadíos, si se inyecta en la red general, no servirá sólo como agua de boca, como esgrime el gobierno de la Generalitat, si no también para abastecer a la industria de Barcelona.
La misma historia la tenemos en el trasvase Tajo – Segura, y en otros lugares de la geografía española, o en la todavía más compleja y faraónica obra del trasvase del Roina para traer agua a Cataluña.
Quién iba a pensar que el personaje de Diana, embutida en su ochentero traje rojo, estaba tan poco equivocada y que la lucha por el agua no sería sólo un argumento inventado para llenar las audiencias de las tardes de los sábados.
Desde mi ignorancia me pregunto de qué sirve inyectar más agua a la red general si luego el 20% de este agua nunca sale por los grifos, si no que se pierde en el trayecto; de qué sirve esto, si en Santa Coloma estarán más de un año para arreglar una fuga de agua de millones de litros diarios: de qué sirve trasportar agua, de un sitio a otro si la destinamos a regar campos de golf, o a inundar los campos en regadíos anticuados y poco eficaces.
Destinemos los recursos no a traer más agua, sino a gestionar mejor la que ya tenemos, a reciclar los millones de litros que se van por el retrete, a evitar que se pierdan millones de litros en las tuberías rotas; a impregnar en nuestros niños y nuestros adultos otra cultura del agua, en la que se nos enseñe a ser más eficaces y responsables con la gestión del agua. Si vamos trayendo agua sin tener en cuenta todo este tipo de factores, siempre necesitaremos más, y nunca acabaremos con los carísimos y poco sostenibles trasvases.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

miércoles, 26 de marzo de 2008

Retorno al pasado II

Foto: Un amigo del instituto y yo. Sitges, a principios de los años 80
En la anterior actualización quedó pendiente explicar el por qué había sacado aquella foto del armario, que con la de hoy ya van dos. Ya os adelanto que no es tan interesante como pueda parecer, ni merece la pena la espera de diez días, pero a mí me ha dado pie a un debate interno que pensaba que sería más fácil de resolver, pero que durante estas vacaciones de semana santa se ha ido complicando.
La cosa es sencilla. Hace unos días recibí una llamada de una antigua amiga del Instituto, de cuando estudiaba BUP. Sí, ya se que a muchos os sonará a chino lo de BUP, y que si os digo lo que significaban las siglas os vais a quedar igual (Bachillerato Unificado Polivalente): el bachillerato, vaya, lo que hoy equivaldría a… ¿a qué coño equivale ahora el BUP? Ya ni me acuerdo, claro con tanto cambio de plan de estudios…
En fin, a lo que íbamos, que la llamada era de una antigua compañera a la que sigo viendo de vez en cuando ya que trabaja y vive por la misma zona donde yo vivo. Su llamada era para informarme que un grupo de antiguos alumnos de BUP, a los que hace más de 20 años que no veo, están organizando una cena y una fiesta, con pase de fotos actuales y de entonces, incluido. Su pregunta era si me apetecía ir.
Mi respuesta, casi sin pensarlo, fue un “sí, por supuesto”; a pesar de que en la anterior reunión de antiguos alumnos de EGB (la actual primaria) de hace 15 años acabé borracho como una cuba, y lo único que recuerdo de todo aquello es a mi mismo bailando como un descosido, como si fuera Marcos y me jugara la inmunidad en “fama”; y al día siguiente el despertarme en casa, en mi cama, con la camisa, los calcetines y los calzoncillos puestos, pero sin pantalones. Todavía hoy hay dos cosas que no me explico: primera cómo logré llegar hasta mi cama, y segunda de qué marca era el vino que tomé, para no volver a comprarlo en mi vida.
La pregunta que me vengo planteando desde entonces es si merece la pena reencontrar a toda la gente de BUP. A algunos los recuerdo con cariño, incluso tres de ellos siguen siendo algunos de mis mejores amigos, pero a la mayoría no los he vuelto a ver, y creo que no ha sido por casualidad, que la vida nos ha abierto diferentes caminos para que no tengamos que andar con estrecheces, ni pegarnos codazos. Una amiga, de estos tres que hablaba antes, me dijo que había muchos gilipollas entonces y que no creía que con el tiempo hubieran mejorado, sino todo lo contrario, y que no sabía si tenía ganas de volverlos a ver. Yo pensaba parecido. Pensaba que había tardado mucho tiempo en ser lo que ahora soy, en quitarme el lastre de todas esas estupideces de la adolescencia, que tanto daño me hicieron; aunque también creo que sin todo eso, no sería lo que hoy soy.
Por otra parte, me hacen dudar historias y comentarios como los de una compañera de clase, con la que casi no tenía relación entonces, que tuvo un accidente de moto, y que ha dicho esto sobre mí en una especie de foro que se ha creado al respecto:
“Por cierto, no estoy segura, pero creo fue el primero en llegar al accidente y se quitó su chaqueta y me la puso bajo mi cabeza cuando yo estaba tirada en el suelo. Lo recuerdo como un héroe sobre un caballo blanco. Era guapo, ¿verdad? ¿o mi recuerdo de esa imagen está distorsionada?”
Me hizo gracia leerlo, sobre todo porque no recordaba la anécdota, hasta que ella la escribió. En fin, que en este ir y venir me he pasado toda la santa semana, decidiendo si al final voy o no voy a ir. Mi parte morbosa y curiosa me dice que vaya, pero mi parte más sensible y miedosa me dice que no lo haga. ¿Y vosotros qué haríais?
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

domingo, 16 de marzo de 2008

Retorno al pasado

Foto: Unos amigos del instituto y yo. Algún lugar de la Costa Brava, verano de 1982

Si alguien hace algún comentario sobre el look de la foto, le corto los hue… Bueno, para eso es el blog, para que la gente haga sus comentarios, no? Así que, si alguien hace algún comentario… habrá que leerlo.
¿Por qué saco esta foto del cajón del armario? Y lo de sacar del armario no va con segundas, no, va con primeras. Bueno, primero os explico quienes somos y luego por qué la he sacado. Los dos de la izquierda, el chico y la chica, son dos de mis más antiguos y mejores amigos, el tercero por la izquierda soy yo, y el de la derecha es Enrique, otro amigo. Esta foto la tomamos en un camping de la Costa Brava, donde fuimos a pasar una semana juntos. Recuerdo con cariño aquella escapada, y sobre todo algunas anécdotas de lo que allí pasó. Recuerdo hasta la música que sonaba, una canción llenapistas, que se volvió a poner de moda por aquella época y que todavía hoy me llena de ilusión cuando la oigo: “Can’t take my eyes off you”. Es mi parte petarda, lo sé. El que esté libre de culpa que tire la primera piedra. Por cierto, a parte de los Village People y Queen, ¿alguien ha visto algo más gay que la coreografía y los atuendos de los bailarines?
En aquella semana todo fue muy inocente, no os vayáis a pensar, por aquella época todavía ninguno de nosotros había salido del armario, en ninguno de los sentidos. Hoy ya todos hemos salido, cada uno a su manera. Sí, porque los heteros también salen del armario, a ver si sólo los gays vamos a tener armarios, que si no dónde cuelgan sus trapitos sucios los heteros. En fin, que el de la izquierda, a parte de seguir siendo amigo mío, se casó, tiene un niño precioso, y es un hombre de provecho, y muy guapo por cierto. La chica de la foto, es hoy la misma persona generosa, amable y cariñosa que era entonces y, si bien la vida no le ha regalado con un marido que la haga feliz, sí que le ha regalado una hija preciosa, clavadita a ella, y que es la envida de cualquier padre. El tercero soy yo, ya me conocéis, con unos cuantos años menos, como todos, a ver si los años sólo han pasado por mí. El cuarto, el de la derecha, es Enrique al que el sida paró su tren y le hizo apearse muchas estaciones antes de lo que le hubiera tocado.
Como si de una premonición se tratara, recuerdo que en ese viaje estuvimos todos juntos en medio de la calle primero y en una plaza luego, cantando la canción aquella que decía “algo se muere en el alma, cuando un amigo se va…”. Qué paradojas, nos trae la vida, no?
Bueno y ahora tocaba explicar el por qué había sacado la foto del armario, pero veo que me queda poco espacio, así que ese tema lo guardo para la próxima actualización.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

martes, 11 de marzo de 2008

Los nuevos pecados

Foto: Unas monjitas rezando. Granada, febrero de 2008
A todos nos suenan la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia, y la soberbia. Son los siete pecados capitales, establecidos por el Papa Gregorio I, y a los cuales todos en mayor o menor medida hemos sucumbido alguna vez.
Esta mañana me he quedado a cuadros cuando en las noticias he leído que la iglesia establece nuevos pecados, una nueva lista para añadir a la anterior, lo que ahora llaman “pecados sociales”: la manipulación genética, el daño ambiental, la acumulación excesiva de riquezas, el narcotráfico y hasta el consumo de drogas, entre otros.
Monseñor Gianfranco Girotti, decía con un cinismo típico de los mejores tiempos del PP, lo siguiente, que cito literalmente para que no parezca manipulado: "Uno no ofende a Dios sólo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo. También lo hace cuando daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y de manipulación genética; cuando acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas; y cuando ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social".
Pero si todo eso parece la lista de funciones de la iglesia. ¿No daña al medio ambiente la Iglesia cuando contribuye a fabricar armas en empresas de armamento pesado de su propiedad? No, seguro que no, no son ellos los que destruyen, matan y contaminan, no, son los que usan estas armas. ¿No tiene el Vaticano una de las mayores riquezas del mundo? No, seguramente no. Todo lo que hay en los museos Vaticanos, y en sus arcas, son solamente regalos; y de pequeños nos enseñan que los regalos no se pueden dar a los demás. ¿No ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social, su política anticonceptiva, que genera tantas y tantas muertes en África y el resto del mundo subdesarrollado? ¿No genera injusticia su negativa a admitir los matrimonios homosexuales, o a admitir a la mujer en el sacerdocio, entre otras tantas cosas?
En fin, que podríamos estar un mes entero enumerando las injusticias que la Iglesia ha cometido y comete actualmente y los daños que provoca, pero seguro que muchos ya los conocéis.
Después de unas declaraciones como las de Girotti, se puede aplicar cualquiera de las máximas del saber popular: “a Dios rogando y con el mazo dando”, “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”, o lo que nuestro sabio Quijote dijo a su amigo y compañero de fatigas: “amigo Sancho, con la Iglesia hemos topado”.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

domingo, 24 de febrero de 2008

Un cierto sabor a Crema

Foto: Marie con Rocío delante del fuego. Alhendín (Granada), febrero de 2008

Aquella tarde se había comido un Pionono (*), y el aroma de la crema la había trasportado a esos recuerdos vividos intermitentemente durante los veranos de su infancia. Había paseado por las calles de Granada disfrutando de la tranquilidad de esa preciosa ciudad y de la buena compañía de tres hombres, como decía ella; y lo mejor, acababa de recibir un masaje de una de las personas que más le quería, tumbada en el suelo sobre una manta; y mientras el calorcillo del fuego reconfortaba su espalda, Rocío, la preciosa perrilla, a su manera le daba su cariño…
Y así me los encontré después de todo esto. Eme se las miraba satisfecho después de haber regalado un poco de bienestar a Marie, mon Marie, y mientras ésta acariciaba a Rocío y tenía una cara de felicidad que la hacía estar tan guapa, como nunca la había visto; y se dejó fotografiar como pocas veces lo había hecho, dejando de lado sus tensiones y sus miedos, y la cámara se enamoró de ella como nunca lo había hecho. Y me regaló esta instantánea, para mi colección de momentos, y cuando la vio, me dijo que inventara una historia con esta foto, y yo pensé que para qué iba a inventar nada, si la realidad había sido mucho mejor, para qué inventar algo que no recogiera lo que su cara decía en aquel momento, un momento en el que la felicidad había entrado por la chimenea y al ver la cara de Marie se había marchado avergonzada, pensando que llegaba tarde, que ya nada podía hacer allí, porque en su cara, en su voz se sentía que ya estaba todo hecho.
Mi actualización de hoy va para Marie, para Eme y para Antonio, el señor de las bestias, porque cada uno a su manera hizo que este fin de semana pasado en Granada fuera un remanso de paz y de cariño. Gracias a todos. Y gracias a las bestias, a Rocío, la perra y a Lorenza y Cabezón, los gatos, por haber tenido tanta paciencia conmigo y con mi cámara.
Y para el resto, que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
(*) Pastelillo a base de bizcocho emborrachado en almíbar y cubierto de crema pastelera tostada, típico de Granada.

viernes, 22 de febrero de 2008

Por un momento de gloria

Foto: Pasadizo del baptisterio paleocristiano. Las Gabias (Granada), febrero de 2008
Corría el año 1920. Como todos los días, el tío Toleo -así le llamaban en el pueblo-, araba sus tierras que se encontraban no muy lejos de su casa. Ese día hubiera sido uno de tantos otros, si el arado no se hubiera enganchado en una piedra. Al quitar esa piedra, descubrió que había un pequeño pasadizo que apenas permitía el paso a una persona arrastrándose. Con su esfuerzo, y con la ayuda de algunos trabajadores que pagó de su bolsillo, el tío Toleo dejó al descubierto una cámara subterránea compuesta por un corredor abovedado que desembocaba en una sala casi cuadrada con una especie de altar lateral en el que había una cruz, una pequeña piscina bautismal en el centro de forma octogonal y una escalera de caracol justo en frente del altar.
El recinto fue declarado Monumento histórico artístico en 1931. Las tierras donde se encontraba el baptisterio pasaron a manos de los hijos del tío Toleo y luego a sus tres nietos, los actuales propietarios. Estuvo casi olvidado hasta el año 2002, cuando la Junta de Andalucía lo declaró Bien de interés cultural, junto a la villa romana cercana, para salvarlo de la reparcelación y posterior urbanización en las tierras del difunto señor Rojas, el tío Toleo.
Llegamos a Las Gabias a una hora prudente, serían sobre las 11 de la mañana. No nos fue difícil encontrar la casa donde vivía una de las hermanas Rojas, nietas del descubridor del baptisterio. Preguntamos a un amable policía, y nos acompañó hasta la puerta de la casa. Encarnita -así se llama la curiosa propietaria- nos abrió envuelta en un también curioso atuendo: un trapo que hacía las veces de pañuelo en la cabeza, anudado por la parte de delante, y un delantal también improvisado, que dejaba claro que no esperaba visitas. Le dijimos si nos podía enseñar el baptisterio y nos dijo que su hermana había muerto hacía poco, y que ella estaba “malilla”, pero que su hermano nos lo enseñaría.
El hermano, no menos curioso que Encarnita, muy amablemente y sin ninguna prisa nos enseñó el recinto y no sé si por desconocimiento, o por que creía que los ignorantes éramos nosotros, nos quiso colar un bancal de los años 50 como si fuera una muralla romana. A parte de eso, me pareció entrañable el señor y mientras volvíamos al pueblo para comprarle una publicación que habían hecho en los años 80 sobre el baptisterio, fui hablando con él. Era un hombre muy sencillo, de una cultura básica, por no decir nula, al cual le había caído en las manos, junto con sus hermanas un monumento que mantenían en perfecto estado de limpieza, pero que eran incapaces de valorar en su justa medida.
Hasta aquí una historia normal, como tantas otras historias de hallazgos arqueológicos en espacios privados. Lo curioso de esta historia no está en el baptisterio en si, si no en el circo mediático en que se han convertido los actuales propietarios. Para muestra, mirad aquí abajo cualquiera de los videos de las hermanas. Supongo que al descubrir la galería, el tío Toleo pensó que habría descubierto un tesoro, pero habría que ver hoy su cara mientras ve cualquiera de estos videos, y piensa en lo que somos capaces de hacer por un momento de gloria.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat
Links sobre las hermanas del baptisterio:
http://es.youtube.com/watch?v=b4HtfuNL3vw&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=aRUH-IHJDj0
http://es.youtube.com/watch?v=F1HVu0E0frw&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=aRUH-IHJDj0&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=XH78ko6CTwI&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=ZcD_sbVqImk&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=dUNKa4OJPJ0&feature=related

domingo, 10 de febrero de 2008

Esa frágil igualdad

Foto: Yo, con mi sobrino. Alicante, verano de 2006
Ayer me fui a cortar el pelo, y mi peluquero me dijo que iba a ser padre por segunda vez. Por supuesto, lo felicité. Me dijo que al principio, cuando él y su mujer lo supieron, no les hizo mucha gracia, pero que ahora que ya lo habían asumido, les había vuelto a hacer la misma ilusión que con el primero.
Hoy, revisando fotos, he visto ésta de hace un par de veranos. Es mi sobrino, que por cierto, es uno de los niños más guapos del mundo, mal está que yo lo diga. Pero lo que me ha hecho poner esta foto aquí hoy no ha sido eso, ni imaginar a mi peluquero volviendo a ser padre, no. Ha sido lo que esta imagen me ha sugerido: “yo siendo padre”.
Me vuelto a preguntar si sería capaz de adoptar un niño, y yendo más allá, si sería capaz de educarlo; y de la misma manera que hace tiempo ya me imaginé esta situación, y pensé que sí, que podía y quería hacerlo, y luego lo soñé durante días, y me imaginé compartiendo mi vida con Eme y con el niño; y aunque de entrada no sabía si estaba dispuesto a renunciar a todo lo que en aquel momento era mi vida, me vi capaz de hacerlo; pero al final pensé que daba igual, que no hacía falta que me lo planteara porque nunca nos van a dar un niño en adopción, aunque la jovencísima ley diga que tenemos ese derecho.
Hoy en el diario aparecía una noticia que daba otro puntapié a la frágil e incipiente “igualdad” entre parejas gays y hetero. El señor Rajoy se comprometía ayer a eliminar el derecho de los homosexuales a la adopción, diga lo que diga el Constitucional. Si el partido popular gana las elecciones el 9 del mes que viene, se comprometen no sólo a eliminar la palabra “matrimonio” de las uniones entre homosexuales, con la eliminación de derechos que eso significa; si no también a eliminar la posibilidad de la adopción.
Y yo me vuelvo a preguntar, cómo podríamos pensar en adoptar un niño, con la incerteza de que algún día lleguen al poder este grupo de radicales llenos de odio, y tiren por tierra todo lo que hemos ganado a base de mucho esfuerzo; y me imagino todo el desgaste que eso significaría. ¿Con qué tiritas pegaría mis heridas al saber que todos los esfuerzos, deseos e ilusiones que habría depositado en los trámites de adopción, se quedarían ahora, en solamente un sueño, por el odio y el miedo que ese impopular partido siente hacia los homosexuales?
Sé que tarde o temprano llegarán al poder, porque por desgracia todo es cíclico y los socialistas acabarán desgastándose como lo hicieron en anteriores ocasiones, y mi pregunta es si todos estos derechos que hemos ido consiguiendo irán a la basura, como ha ido pasando con las leyes educativas en este país, tras el paso de unos y otros por el poder, y si es así, ¿qué pasará con todos los que ya hayan adoptado?
En una situación como esta, creo que sólo nos queda confesar con Calderón de la Barca diciendo que la vida es sueño y que los sueños, sueños son; pero aun así, seguiremos soñando.
Que tengáis un feliz día, viajeros.
Entrellat

domingo, 3 de febrero de 2008

Los niños y las otras familias

Foto: Eme y yo vistos por Júlia. Barcelona, enero de 2008
Cuando Eme y yo decidimos casarnos, fuimos invitando poco a poco a nuestros familiares y amigos, regalándoles una tarjeta que nosotros mismos habíamos elaborado, con fotos nuestras y con un texto que habíamos preparado para la ocasión. Era una tarjeta sencilla pero hecha con el corazón, tal y como queríamos que fuera nuestra boda.
Tras repartirlas, una amiga nos contó que cuando les dijo a sus hijos que Eme y yo nos casábamos, el pequeño le preguntó: “¿con quién?”. Ella les dijo, “¿cómo que con quien? Ellos dos.” Y el niño dijo: “Ah! Vale”. Y siguió jugando. El niño vino a la boda y vivió la ceremonia y la fiesta con toda naturalidad. La pregunta sólo era fruto de su falta de experiencia. Los niños no son tontos, simplemente les falta información, y aquella era su primera boda gay; bueno, claro, y la mía también.
Esta semana, otra amiga nos ha regalado este dibujo, que está hecho por su hija de seis años, Júlia, que también vino a la boda. En el dibujo aparecemos Eme y yo con un corazón en medio. En realidad tendría que decir yo y Eme, porque el de la izquierda soy yo y el de la derecha Eme, pero no quiero que mi madre me diga lo que me decía cuando era pequeño: “el burro delante para que no se espante”.
Júlia tiene una gran capacidad de observación, me ha hecho más bajito y más cabezón que Eme. Le agradezco, eso si, que me haya puesto tan joven, y con ese peinado tan moderno. Siempre he querido llevarlo así, pero no me he atrevido. Tendré que hablar con mi peluquero, ahora que veo que me queda bien.
Digo que Júlia tiene una gran capacidad de observación, porque tiempo antes de la boda, le preguntó a su madre si Eme y yo éramos pareja, y ella le dijo: pregúntaselo a ellos. Así que un día en su casa, después de comer, se nos acercó y nos lo preguntó. Nos dijo que en su colegio no había ningún niño que tuviera dos papás. Nuestra amiga nos lo había puesto difícil, entre pasarnos el muerto de explicarle a la niña todo el cotarro, y encima llevarla a un colegio de monjas, donde es difícil encontrar referentes de otros tipos de familias, menudo marrón nos había pasado. Aun así Eme le empezó a explicar que había diversos tipos de familias: unas en las que vivían el padre, la madre y los hijos todos juntos; otras que vivían por separado padre y madre; otras que no había padre, y la familia la componían la madre y los hijos; otras en las que no había hijos, solo un hombre y una mujer; y luego había también otras en las que había dos hombres o dos mujeres que vivían juntos.
Júlia dijo: Ah, vale! Y se fue a jugar, pero según dice su madre, parece ser que no lo entendió; y su madre muy sabiamente, le volvió a decir que nos lo volviera a preguntar. Y así lo hizo. Y Eme se lo volvió a explicar, y este dibujo de hoy, es la prueba de que ya lo ha entendido, que después de asistir a la boda, y de vernos como “els tiets” (los tíos), ya tiene un referente claro, y lo ha puesto en un papel, como hacen los niños con todas sus cosas importantes, para que no se les olvide.
Ojalá los de la conferencia episcopal y los del forum de la familia aprendieran a dibujar otros tipos de familia, como lo ha hecho Júlia; y que con el respeto y el cariño se llega mucho más lejos que con el odio. Si uno no entiende las cosas, basta con volver a preguntarlas, como hizo Júlia, con toda la naturalidad y la sencillez del mundo.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

sábado, 26 de enero de 2008

Un novio de temporada

Foto: Mujer mirando a un soldado. Detalle de un sarcófago romano. Tarragona, enero de 2008
Cuando leí aquella carta de Susana a los Reyes Magos, no llevaba demasiado tiempo divorciada. Aun así, me parecía que mi vida nunca había sido de otra manera; tal vez porque a lo bueno se acostumbra una fácilmente. Mi vida había ido a mejor desde entonces. Me sentía más relajada, más yo misma. No me importaba llorar y compartir con la gente que quería mis miedos, mis dudas y mis angustias, o mis ilusiones y mis proyectos. Hacía tiempo que sabía que tenía que dejar de hacer las cosas por obligación, por ese exagerado sentido del bien y del mal, de lo correcto y lo incorrecto, y de lo que se esperaba de mí, que mi educación me había impregnado hasta lo más profundo de mis entrañas. Sabía que tenía que buscar más mi parte hedonista, y, aunque poco a poco, veía que lo estaba consiguiendo.
Había hablado alguna vez de todo esto con mis amigas. Pensaba que aunque Susana estaba delante mientras hablábamos de todo eso, estaba a la suya, que su juego y su mundo interior no le permitía escuchar, y mucho menos procesar nuestras conversaciones, pero nada más lejos de la realidad. El tema “hombres”, o mejor dicho “cómo buscar un hombre sin morir en el intento”, era bastante recurrente; nada extraño, por otra parte, en un grupo de mujeres como nosotras, en el que ninguna tenía compañero fijo.
En una de nuestras conversaciones, mi amiga Ana se quejó porque los hombres, incluso para ligar en los chats, no pedían menos de una talla 100 de sujetador. Nos reímos mucho, con el comentario de Ana, que parecía sacado de una película de Almodóvar; y aunque lo creí exagerado, pensé que en el fondo era cierto, que cada vez era más difícil encontrar alguien con quien salir a cenar o sencillamente a tomar un café. Mi amiga, que no superaba la talla 100, parecía que no lleva bien lo de no tener compañero, y sin ser rubia, todavía seguía esperando de la vida otra oportunidad.
Yo me sentía bien, pero no negaré que alguna vez hubiera sentido el deseo de tener a alguien con quien jugar, con quien flirtear, alguien con el que sentirme deseada como mujer, porque la vida no sólo es sentirse bien profesionalmente, no sólo es sentirse bien como amiga, como madre, como hija, como hermana, no. También hay que sentirse bien como mujer, como hembra, pero en mi caso parecía que ya lo estaba olvidando.
Abrí la carta y me puse a leerla, pensando que tendría que comprar la mayoría de los juguetes que Susana pedía, a pesar de que no iba demasiado bien de dinero, pero no había ningún juguete en la lista, y sí algo para mí:
Queridos Reyes Magos:
Me haría ilusión pediros muchos juguetes, como un oso grande de peluche para mi cama, para no dormir sola, y un juego para la “pleiesteishon”, pero como sé que mi mamá no está muy bien de dinero, y no los puede pagar, dejaré los juguetes para el año que viene, y éste os pido un par de libros que necesito para el colegio, así mi mamá no tendrá que comprarlos luego. Ah! Y como la veo triste a veces, especialmente cuando me voy a dormir a casa de papá, y he oído que habla con sus amigas de hombres, y no estaría mal tener un nuevo papá, que nos ayude a colgar las cortinas y a cambiar los enchufes, pues os pido para ella un novio de temporada. No para siempre, porque a lo mejor me deja de querer si el novio le dura mucho, pero si que le dure una larga temporada, para que le devuelva esa sonrisa que tanto me gusta verle en la cara.
Susana
Me sequé las lágrimas y salí a la calle. Me pasé por la juguetería, a comprarle el oso grande y el juego de la play, y cuando volvía para casa, me di cuenta que a mis 40 años cumplidos no hacía mucho, había dejado de pensar en hombres de manera activa. Entonces miré a los que pasaban por mi lado, hasta me giré a mirar alguno, cuando me pareció interesante, y alguno incluso me devolvió la mirada, y pensé que conseguir “un novio de temporada” era sólo una cuestión de actitud.
Feliz día, viajeros.
Entrellat
A Marie.

jueves, 10 de enero de 2008

Adéu

Foto: Trabajadores. Aguas Calientes (Perú), noviembre de 2007
No, no me voy. A pesar de que cada vez se me complica más la cosa y dedico menos tiempo a este divertimento que es fotolog, no me voy, seguiré con vosotros.
El título de la actualización de hoy viene porque, cuando volvía a casa este mediodía, he escuchado una conversación entre dos chicos de unos 25-30 años, que estaban bastante lejos uno de otro y que hablaban en voz muy alta. No se qué idioma hablaban. Por su aspecto, aseguraría que no eran marroquíes, pero tampoco eran rubios, como los de la Europa del este, y aunque a primera vista me han parecido italianos, ya que he creído oír alguna palabra en este idioma, cuando he prestado un poco de atención, me he dado cuenta de que no lo eran; y como no era cuestión de preguntarles de donde venían, he seguido camino a casa con la impresión de que eran rumanos.
Lo curioso del hecho es que la única palabra que he entendido de toda la conversación, corta, todo hay que decirlo, ha sido “Adéu”, el Adiós que utilizamos los catalanes. Seguía caminando con una sonrisa en los labios, pensando en cómo habían hecho suya esta expresión tan catalana, como lo hicieron en su día todos los inmigrantes del resto de España que en los años sesenta, y antes, llegaron a Cataluña, con la misma intención que estos “rumanos”, la de tener una vida más digna, y me preguntaba si eso no era un síntoma de integración.
Un poco más tarde, casi llegando a casa, seguía pensando en eso, y me sentía desconcertado por las personas que rechazan la inmigración, por sistema, por los que se creen dueños de este país, y de lo mucho que hay para compartir. Tienen razón cuando dicen que la inmigración genera desorden, y algo de caos, pero también la generó aquella inmigración de los sesenta. Terrassa, mi ciudad, en aquellos años era un desastre urbanístico, a causa de las viviendas que los inmigrantes construían de manera desordenada, sin ningún tipo de planificación, pero hoy, unos años después, Terrassa es una ciudad cómoda para vivir, ordenada, es la segunda ciudad universitaria de Cataluña, con dos líneas de trenes, y un metro que ya está en construcción, que será la envidia de muchas ciudades de su tamaño, con una red de carreteras impresionante, con una oferta cultural muy grande, y sobre todo con una industria y una economía más que saneadas; y todo gracias a los que ya estaban en aquellos años e invirtieron su dinero y su saber hacer, pero también gracias a los que vinieron y con su mano de obra y sus ganas de sobrevivir, ayudaron a que toda esta remodelación fuera posible. La ciudad se transformó, y sigue transformándose, gracias a todos y cada uno de ellos, como lo seguirá haciendo con estas nuevas personas que vienen, no me cabe duda. Es cuestión de paciencia. Nadie se imagina hoy en día nuestra ciudad, sin todos esos inmigrantes españoles y sin lo que ellos aportan; de la misma manera que dentro de unos años, no nos la podremos imaginar sin todas estas personas que vienen ahora de Marruecos, de China, de Ecuador, de Rumanía, o de tantos y tantos países. En la última estadística había más de 220 nacionalidades diferentes en nuestra ciudad.
La integración sólo se hace con el tiempo; así que tengamos un poco paciencia, y sobretodo un poco de respeto. Si es cierto que el primer ser humano viene del África, ¿no tenemos todos sangre de inmigrante en alguna rama de nuestro árbol genealógico?
Feliz día, viajeros.
Entrellat

domingo, 30 de diciembre de 2007

Feliz Variedad

Foto: Belén Esteban delante del portal de su casa. ¿El portal de Belén? (Foto robada de Internet)
A pesar de que en estas fechas en las que todo se ha tergiversado, es cuando uno se da cuenta que no hace falta hacer nada en la vida para “triunfar”, que es suficiente casarse con un torero friky, divorciarse y ser todavía más friky para que la “prensa especializada” se preocupe por uno; a pesar de que lo que envuelve al amor y a los buenos sentimientos en estas fechas es una gran y carísima mentira que sólo interesa para vender más, igual que el día del padre o de la madre; a pesar de que la gente se emperra en adornar sus balcones como un puticlub de carretera, por no se qué necesidad; a pesar de todo eso, digo, uno siente la necesidad de estar con los suyos, más que el resto del año, de ser mejor persona, de inflar los correos electrónicos y los teléfonos móviles de felicitaciones recibidas y reenviadas infinidad de veces y la mayoría de ocasiones con muy poco gusto, como mi foto de hoy. Y por supuesto, uno siente también la necesidad de hacer balance del año. Y como yo no voy a ser menos, empezaré a hacer mi balance.
Cosas positivas:
He seguido con mis estudios de canto, y he mejorado un poco, según mi profesora; he viajado bastante y he visitando Praga, París, Roma, Florencia, Venecia, Perú, y de España Valencia, Alicante y Murcia; hemos empezado, aunque tímidamente con un nuevo proyecto de teatro; he arrancado sonrisas y lágrimas de mi familia, como en la película, pero todas han sido de alegría, ninguna de tristeza; he recuperado amigos que hacía tiempo que no veía y he hecho amigos nuevos; pero, sin duda lo mejor ha sido mi boda, no porque haya dado forma legal a algo que ya era más que un matrimonio, que también, no porque me haya casado con una de las mejores personas del mundo, que también, si no porque he vuelto a constatar que tengo a mi alrededor un montón de gente que me quiere y que es capaz de recorrer infinidad de kilómetros para estar con nosotros, y otros que sin recorrer todos esos kilómetros, nos demuestran más a menudo que nos siguen queriendo.
Cosas negativas:
No he ido al gimnasio todo lo que me propuse; no he perdido el peso que quería y que necesitaba perder para la obra de teatro, aunque todavía tengo tiempo; he vuelto a fumar, empecé en París, y hasta ahora; he dejado en el camino a alguna gente, a la que la vida se ha empeñado en separar de mí, aunque no se si eso es negativo, porque cuando los caminos se separaran es porque no había mucho para compartir, y por suerte han apareciendo personas nuevas con las que tengo más cosas en común y también he reencontrado a otros; sigo con mi trabajo y con la misma sensación de etapa finalizada, pero sin la posibilidad de cambiar.
Releo todo esto, y me siento satisfecho con el año que ha pasado, pero no me conformo y me hago las siguientes…
Propuestas para el nuevo año:
Dejar de fumar definitivamente. Ir constantemente al gimnasio. Perder peso para estar como el personaje de la obra requiere. Volver a Perú, por muchos motivos. Empezar mi doctorado. Dedicar más tiempo a mi familia. Intentar activamente cambiar de trabajo.
A pesar de todo lo dicho al principio, me gusta sentarme i sentirme con mi familia y con todos los míos en estas fechas y compartir esa sensación de que estamos muy bien, para qué lo voy a negar. Y me gusta saber que formo parte de algo, de ese algo, y que tengo el apoyo de toda esta gente que camina conmigo, que viaja en esta complicada aventura que es la vida.
Feliz día, viajeros, y felices fiestas, como no.
Entrellat

sábado, 15 de diciembre de 2007

¿Conservar o aprovechar?

Foto: Complejo arqueológico de Sacsahuaman, alrededores de Cuzco (Perú), noviembre de 2007
La primera noche en Cuzco, mientras paseábamos por la plaza de armas, un chaval de los que ofrecen servicios a los turistas se dirigió a nosotros y a pesar que nos habló en castellano, yo entendí que nos decía “sexy woman”. Y me reí y le dije a mi compañero de fatigas que nos estaba ofreciendo un espectáculo de chicas ligeritas de ropa, o bien un servicio de compañía. Qué poca vista, pensé. Y le dije: “no gracias, no lo necesitamos”, y nos marchamos con una sonrisa en los labios.
Al día siguiente, en una de las visitas programadas, nos llevaron al complejo arqueológico de Sacsahuaman. Entre otros muchos datos, el guía nos dijo que para acordarnos del nombre pensáramos en el término ingles “sexy woman”, que así era como muchos turistas le llamaban al recinto. Ahí me entró la risa tonta, y pensé en el pobre chico de la noche anterior, que nos estaba ofreciendo una excursión, y yo pensaba que nos quería llevar de putas. Pues menos mal que le dije que no, que si hubiera tenido la intención de utilizar los servicios que pensaba que nos estaba ofreciendo, imagínate que chasco. Si ya me lo dice mi madre, “que no escuchas, nene, que no escuchas”.
En fin, que otro de los datos que me llamó la atención fue que este complejo sirvió de cantera para construir la mayoría de las iglesias y catedrales cristianas de la ciudad. Una barbaridad, si lo pensamos hoy en día, pero una práctica muy utilizada en la época, ya que la idea de conservar el patrimonio histórico es bastante reciente. Y ahí, nuestro guía integrista, del que os hablé en otra actualización, aprovechó para arremeter otra vez contra los españoles. Pero en su disculpa diré que no dejaba títere con cabeza, porque también aprovechó la ocasión para criticar al gobierno municipal, ya que hasta los años 50 había permitido comprar bloques de piedra del recinto para restaurar las casonas de Cuzco. En eso sí le doy la razón. Es realmente triste que hace poco más de 50 años, todavía se estuviera desmontando un complejo de esa importancia, fuera para el fin que fuera. Es como si hace 50 años hubieran desmontado las pirámides de Egipto para restaurar algunas casas de la zona. Tuvo que crearse un instituto nacional que se dedica a la conservación del patrimonio cultural para que barbaridades como esas dejaran de ser una práctica habitual en Perú.
En su defensa diré que seguramente la situación socio-económica del país hace ese medio siglo era mucho peor de lo que ahora es, y que bastante tenían con sobrevivir, como para pensar en conservar unas piedras. En fin, que todo es relativo, y que juzgar hechos como esos desde nuestra perspectiva acomodada es muy fácil. La suerte es que no todo se perdió, y que por lo menos, podemos ver un 20 por ciento de lo que fue esa fortaleza.
Por cierto, ¿esta foto no os recuerda a Stonehenge? El complejo no tiene que ver nada con ese sitio británico, pero esta toma en concreto, a mí me lo recuerda.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

¿Cómo soy yo?

Foto: Juan, nuestro guía, en el templo de Viracocha (Perú), noviembre de 2007
Ayer, mientras paseaba por la calle haciendo tiempo para entrar al trabajo, me paré en el escaparate de una librería, y estuve mirando una sección muy interesante de libros de fotografía que tienen. Me llamó la atención en especial un libro sobre paisajes de Cataluña, Baleares y Valencia. Me gustaron las fotos que se veían desde la calle, aunque pensé, un libro más. Luego cuando miré la portada, vi que tenía comentarios de Beth Rodergas, la Beth de Operación Triunfo, la que fue a Eurovisión. Siempre me ha caído bien esta chica. Mira, defectillos que tiene uno. Pues el caso es que a partir de que vi que los comentarios a las fotos estaban hechos por ella, me interesó todavía más. Y yo que me creía que no era mitómano, y resulta que me parece más interesante el libro porque Beth dice lo que le parecen las fotos…
Y como mi cafetera (mi cabeza) va sola, empecé a darle vueltas sobre cómo somos realmente. ¿Somos como nos creemos nosotros, como nos sentimos, como nos ven los otros, o de ninguna de las tres maneras?
Y me acordé de una compañera de trabajo, a la que sólo trato por teléfono y a la que sólo he visto unas cuantas veces en unos años. Un compañero suyo, me dijo que ella le había dicho que soy muy serio, que le doy miedo. Mi jefa “suprema” también tenía la sensación de que soy serio. Por el contrario, mis amigos piensan, que soy una persona divertida, o al menos eso dicen. Mi marido dice que soy divertido, inteligente y con un gran corazón, por algo es mi marido, pero que a veces soy un poco borde. Y yo creo de mi mismo que soy buena persona, con buenos sentimientos, graciosillo, pero que tal vez exijo demasiado de los otros. También es cierto que cada día que pasa, me preocupa menos caerle bien a la gente, y sobre todo en el trabajo, y tal vez por eso no me ocupo de “ser especialmente simpático”. Intento decir las cosas con corrección, eso se lo tengo que agradecer a mi madre, pero no intento ganar adeptos.
Y aquí viene la pregunta del millón: ¿cómo somos realmente? ¿Quién de todos tiene razón? Porque claro, si con algunos nos comportamos como bordes, para esas personas seremos bordes. Si para nuestros amigos tenemos la capacidad de escuchar, y de hacerles reír, seremos buenas personas y además divertidos. Y si de nosotros mismos creemos que somos buenas personas, alegres y divertidos, tal vez seamos así.
Podríamos justificarnos diciendo que cada uno de ellos tiene una visión parcial de nuestro yo. En mi caso, podría pensar que mi compañera, o mi “jefa suprema” sólo me conocen en ese ámbito. O que incluso tal vez nosotros, tengamos una impresión equivocada de nosotros mismos, que tal vez pensemos que somos de una manera, cuando en realidad no nos conocemos realmente. Y entonces volvemos al principio de la cuestión.
Seguramente no exista un solo yo, si no que nuestro yo se transforma cada vez que interrelaciona con otras personas, con otros ambientes, y así se va modificando. Quién no ha oído decir a alguien de un amigo “este tío es completamente diferente cuando está con su novia, que cuando está solo con nosotros”. Tal vez sea eso.
Feliz día, viajeros.
Entrellat
PS: Por cierto, que la foto la puse para hablar de mitomanías, os iba a decir que no era Indiana Jones, que era uno de nuestros guías de Perú; pero al final el texto ha ido por otros derroteros, así que mis disculpas, intentaré ser más organizado la próxima vez.

jueves, 13 de diciembre de 2007

Cuzco es gay!!!!

Foto: Bandera que ondea en una de las “sedes de distrito” de Cuzco (Perú), noviembre de 2007
En la película Víctor o Victoria, Lesley Ann Warren, en una de sus mejores interpretaciones, o al menos para mí, decía gritando: ES GAAAAYYYY, refiriéndose al personaje que interpretaba Julie Andrews. Pues eso mismo estuve a punto de gritar yo, al pasear por las calles de Cuzco. Cuzco es gay!!!! Y no es que me hubiera vuelto loco, no. Es que toda la ciudad está llena de banderas como las de la foto, y claro desde el punto ego centrista que uno tiene a veces, no puede dejar de soñar que los ayuntamientos, las sedes de distrito, los restaurantes, los teatros, los bares, sean locales gays. Luego uno hace lo que tenía que haber hecho antes de salir a pasear por la ciudad, leer la guía, que para eso la ha comprado, y se da cuenta de que no es la bandera gay, no. Es la bandera inca. Sí, es curioso que a parte del gusto por la historia y los monumentos, compartamos la bandera, aunque si os fijáis con detalle, lleva una franja más, la azul cielo. Pero bueno, así de entrada puede parecerlo e inducir a errores.
Hace mucho tiempo, me preguntó una amiga mía, intrigada ¿Y cómo sabes tú si un tío es gay? Yo pensé en responderle a la gallega, diciéndole ¿y cómo sabes tú si un tío es hetero? Pero en vez de eso le dije:
- Mira, las estadísticas dicen que uno de cada diez hombres es gay, así que tu te pones en la cola del pan, y vas contando, y el que hace 10 es marica seguro. Eh! Que no lo digo yo, que lo dicen las estadísticas.
Por supuesto, se descojonó. Y seguí contestando a su pregunta con otra de mis ocurrencias.
- Si no te convence lo de la estadística, que es una ciencia inexacta. Existen unas pruebas para saber si uno es gay. Sí, mujer, la prueba de las tres preguntas. Tú te diriges a un hombre y le dices:
Primera pregunta: ¿Tienes más de un disco de Barbara Streisand? Si la respuesta es sí, tiene un 30% de gay.
Segunda pregunta: ¿Te gustan los muebles de diseño? Si la respuesta es sí, tiene otro 30% más.
Y tercera y tal vez la más importante: ¿Te gustan mis zapatos? Si el tío te dice: yo que sé tía, bien, no están mal. Es hetero, seguro. Y si dice: ay sí, son superfashion. Tiene otro 30% de gay más.
Y mi amiga, que es muy lista y ha hecho ciencias, me preguntó: ¿y el otro 10%? Y yo le contesté: el otro 10% todos los hombres lo tienen, hasta el más hetero. Y se volvió a reír. Y añadí: y si tienes prisa, no hace falta que le preguntes las dos primeras con la tercera ya te basta.
No hace falta que os diga que todo esto es una broma, un divertimento para haceros pasar un buen rato.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

martes, 11 de diciembre de 2007

El Machu Pichu

Foto: Yo en Machu Pichu (Perú), noviembre de 2007
Decía /bcn_in_love, al que hace tiempo que no vemos por aquí, por cierto, que tardó 6 meses en poner una foto suya en fotolog, una foto en la que apareciera él. Yo he tardado un poco más, no mucho, pero no ha sido premeditado, ni ha sido un “tour de force” contra él, ni contra mi ego. El hecho de ponerla hoy, tampoco significa que haya cambiado de idea, no. Es cierto que me gustan los flogs en los que la gente pone fotos suyas, y explica sus cosas, su día a día, sus miedos, sus alegrías, sus ilusiones, sus proyectos, sus triunfos, sus fracasos; pero ésta no ha sido nunca mi intención, aunque indirectamente, en todas y cada una de mis actualizaciones está todo eso, incluso en mis cuentos e historias, los que son inventados. Mi intención es mirar el mundo que me rodea, el de mi día a día y el de mis viajes, y explicar lo que me provoca, lo que siento al verlo, lo que pienso, y la marca que deja en mí.
Hoy he puesto mi foto en Machu Pichu para dejar constancia de que estuve allí, porque todavía no me lo creo. Sí, me impresionó tanto que yo, que no suelto mi cámara del cuello, ni aunque me maten, dejé que me hicieran esta foto. Siempre he preferido hacer yo las fotos. Prefiero que lo que aparezca en el papel, bueno, ahora en la pantalla del ordenador, sea mi visión de las cosas, mi mirada, y no yo. Aunque también podría poner el automático y con mi mirada salir yo también. Bueno, pero eso todavía no lo tengo trabajado. Tal vez más adelante.
Si tuviera que comparar la sensación que tuve al ver este recinto arqueológico, aunque es cierto que las comparaciones son odiosas, lo haría con la sensación que tuve al ver las tres pirámides o Abu Simbel, en Egipto, o la ciudad de Petra, en Jordania. Por supuesto estoy hablando de sensaciones, porque no tienen nada que ver ni histórica, ni cronológica, ni paisajísticamente hablando.
A excepción del camino Inca, que se hace a pié, la única manera de llegar a Machu Pichu es en tren hasta Aguas Calientes, y luego en autobús desde ese desafortunado pueblo hasta la entrada del recinto. Alguien me dijo que había un tren de lujo que llegaba hasta las ruinas, pero por mucho que busqué no vi ni la estación, ni las vías que subían hasta allí arriba. Una vez en la entrada, se pasa el control, y se sigue por un corto sendero que al hacer subida, no deja ver las ruinas, hasta que no llegas a un pequeño mirador. Es en ese momento cuando yo tuve la sensación que comparaba antes con aquellas maravillas egipcias y jordanas. Tuve la sensación de que era un decorado, de que no era cierto lo que estaba contemplando. Esa sensación me dejó parado durante unos segundos, como si estuviera sordo, intentando eliminar los comentarios de los otros visitantes, hasta que una señora con un gorro de paja, me dijo: “¿te importaría quitarte? Es que quiero hacer una foto”. Me aparté con cara de aturdido, como si no entendiera lo que me estaba pidiendo, y pensando que por la tarde, cuando la gran masa de turistas se hubiera marchado, volvería a aquel mirador para tener la misma sensación. Y volví, pero la sensación ya no fue la misma. Leí hace unos días, no se dónde, ni quién lo decía, que uno no debería volver a los lugares donde fue feliz. Aunque no estoy muy de acuerdo con esta frase, sí explica mi sensación. Si tengo que elegir, yo me quedo con la primera.
Podría explicaros, la historia, la cronología, las características arquitectónicas de este maravilloso sitio, para qué fue utilizado, pero para eso ya tenéis la wikipedia, o cualquier otra enciclopedia, que son mucho más extensas y seguro que más acertadas que yo, así que os dejo el link de la primera, por si queréis informaros más.
Además como he dicho, prefiero explicaros mi experiencia, que no llenar esto de datos.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

sábado, 8 de diciembre de 2007

Perú y su gente III

Foto: Habitantes de la Isla Taquile, Lago Titicaca (Perú), noviembre de 2007
Angélica, nuestra guía, contaba en las dos horas largas que duró la travesía desde Puno hasta la isla de Taquile, que en la época de la colonización española, esta isla después de ser expropiada a sus habitantes naturales, fue pasando de mano en mano. Su último propietario, un “noble” español, de cuyo nombre no logro acordarme, ni siquiera pisó nunca tan curioso lugar. Con mucho esfuerzo y muchos años, sus habitantes, poco a poco, fueron volviendo a comprar una por una todas las fincas y se volvieron a hacer con la propiedad de la isla. Hoy en día es una de las sociedades más endogámicas que existen por la zona, supongo que a raíz de todo esto que os he explicado. Tienen una sociedad muy jerarquizada, en la que se elige una especie de gobernador y unos consejeros que toman todas las decisiones importantes del territorio. No está bien visto que un taquileño se case con alguien que no sea de allí. No está permitido vender las tierras a nadie que sea de fuera de la isla, y ni siquiera se permiten largas estancias a los foráneos, sin el permiso del consejo. Parece ser, que desde entonces, sólo en una ocasión, una escritora alemana, estuvo durante un año residiendo en la isla para escribir un libro sobre sus habitantes.
Esas barretinas adaptadas a sus tejidos, esas fajas, esos chalecos y esas camisas de mangas anchas y fruncidas, que llevaban los hombres de la isla, que parecía que en cualquier momento se iban a poner a bailar sardanas en la plaza mayor de la isla, son lo único que les queda de la herencia española. Las mujeres, por el contrario llevan otro tipo de indumentaria. Véase la foto del día 1 de diciembre.
Comprensible su desconfianza, pero a diferencia de los Uros, que entre otros comparten lago con ellos, y a pesar también de ser conscientes de que el turismo es su gran fuente de ingresos, no son un pueblo amable. Son desconfiados, tienen un aire triste y el tono de su voz es tremendamente bajo. En el escaso tiempo que duró nuestra visita a la isla, pude observar cual era el tipo de relación que los taquileños tenían con los turistas, ninguna. Sólo los que por obligación tienen que relacionarse con ellos, los de los restaurantes, por ejemplo, se dirigen a los forasteros. El resto han aprendido a mirar a través de ellos, como si fueran trasparentes, a obviarlos, a seguir su vida, como si no estuviesen allí.
Otro guía que tuvimos en Cuzco, integrista hasta la médula, no cesaba de echarnos en cara con un tono casi ofensivo, la ocupación española y la masacre que hicieron los españoles con los incas. Hasta cuantificó la deuda que España tenía con el pueblo peruano, por todo lo que los “conquistadores” se llevaron al viejo continente. Parece ser que olvidó contarnos que el pueblo inca también arrasó en su expansión a todos los pueblos que iba encontrándose a su paso. Siguiendo su ejemplo, nosotros también deberíamos odiar a los griegos, a los romanos, a los visigodos, a los moros, y a todos y cada uno de los pueblos que han ido pasando por la península ibérica en todos estos años de historia. Este tipo de actitudes, como las del pueblo de Taquile hacia los forasteros, no aportan nada positivo, y difícilmente facilitan la convivencia. Después de mis tímidos viajes por el mundo durante todos estos años, he aprendido que el odio, sólo genera odio, y que los nacionalismos exacerbados, y los integrismos desmesurados, no ayudan a construir nada, sólo a estancar e impedir que las sociedades evolucionen.
En cuanto a la isla en si, a pesar de lo duro que se hace el ascenso hasta la cima de la montaña donde está situado el pueblo, está a más de 4000 metros de altura, y el oxígeno es escaso; a pesar de ello, digo, la isla es preciosa, y los paisajes que se pueden ver desde el mirador de la plaza, bien vale el esfuerzo.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Perú y su gente II

Foto: Hotel Kamisaraki Inn. Islas de los Uros, Lago Titicaca (Perú), noviembre de 2007
Walt Whitman decía: “las montañas son siempre las mismas, las miradas las hacen diferentes”.
Seguro que habrá quien difiera de todos estos comentarios que voy haciendo sobre Perú. Habrá quien haya estado allí y no haya visto lo mismo que yo, y no porque haya cambiado, si no porque su manera de mirar ha sido distinta. Hoy hablaré sobre los Uros que yo vi.
Los Uros son un grupo étnico que vive en unas 20 islas flotantes, fabricadas por ellos mismos a base de totora, una especie de juncos que se encuentran en el lago Titicaca. Las islas, construidas sobre una base de raíces de totora, varían de tamaño en función del número de familias que viven en ellas, y están ancladas al fondo del lago con palos, a modo de estacas, y sobre esa base van añadiendo nuevas capas de totora a medida que las de abajo se van pudriendo. Como curiosidad, explican sus habitantes, que en época de lluvias a veces alguna isla se ha desatado y se ha desplazado por el lago. En esas situaciones, contratan un remolcador que la devuelva a su sitio, y la vuelven a anclar en su posición inicial. Es también curioso cómo se balancean, a pesar de estar ancladas. Cuando uno está encima de una de estas islas, tiene la sensación de estar en un muelle flotante.
Ellos dicen que viven de la pesca y de la artesanía, pero cuando desembarcas en sus islas observas que todo está montado para el turismo. No quiero decir con ello que sea un parque temático, no. Todo lo contrario, pero han organizado su vida para vender esa artesanía como souvernirs a los turistas y hasta tienen un pequeño “hotel”, el de la foto, a base de cabañas, para los turistas atrevidos que quieran pasar allí la noche.
Tienen una escuela, a la que va diariamente un profesor de tierra firme, que obligatoriamente tiene que hacer las clases en la lengua que actualmente hablan, el Aymara. También tienen un pequeño centro de salud, y la mayoría de las casas disponen de placas solares para tener luz eléctrica, herencia de la primera etapa Fujimori. Lo que no me atreví a preguntar fue dónde hacían sus necesidades, pues en el interior de una de las casas que visitamos no había retrete, y en lo que se podía ver del resto de la isla, tampoco había nada que pudiera hacer esas funciones. En realidad había poca cosa dentro aquella casa, tan sólo una cama que ocupaba casi toda la cabaña y una silla donde sentarse para hacer los bordados, que luego venderán a los turistas. En esa cama dormían el matrimonio y sus dos hijos. El resto de la cabaña era tan pequeño, que ni siquiera cabían los cuatro habitantes de pie. Me pareció curioso que la señora nos ofreciera ver su casa, pero todavía más curioso me pareció el comentario que hizo sobre el desorden que reinaba en el interior: “perdonad, pero la casa está un poco desordenada”, como si yo o cualquiera, después de ver una manera tan diferente y genuina de vivir, fuera capaz de juzgarlos por ese “desorden”.
Los Uros son un pueblo amable, y son conscientes que el turismo es una gran fuente de ingresos, y por eso intentan conservar sus costumbres, y todo lo folclórico de su aspecto, pero a pesar de ser acosados diariamente por embarcaciones de turistas, no pierden su sonrisa y sus ganas de hablar con los que vienen de fuera. Eso mismo no ocurre con otro grupo de gente que vive también en el lago, los habitantes de la isla de Taquile, pero eso ya es otra historia, que os explicaré en la próxima actualización.
Feliz día, viajeros.
Entrellat

sábado, 1 de diciembre de 2007

Perú y su gente I

Foto: Unas niñas con sus atuendos típicos. Isla de Taquile, Lago Titicaca (Perú), noviembre de 2007
Decir que la gente de Lima es completamente diferente a la del resto de Perú, sería parcialmente cierto, sería como decir que en lo que se refiere al factor humano, hay dos Perús, y no es cierto, hay muchos más.
Decía en la última actualización que lo que más me sorprendió de Perú es su gente, la variedad de razas, de tribus o de etnias que se pueden encontrar con sólo cambiar de una zona a otra del país. Es cierto que aquí, con el reciente fenómeno de la inmigración, nos hemos acostumbrado a ver gente de todo tipo por la calle, pero ellos lo tienen más integrado, bueno, más integrado en sus genes, porque en la cotidianidad, en el día a día, parece que no. Según la guía que nos enseñó Lima, eso era un problema para ellos, porque nunca conseguirían integrarse, unificarse. Como si la cohesión de un pueblo se hiciera por su homogeneidad racial. La cohesión se consigue con el respeto de las diferencias; valorándolas, no eliminándolas.
Unos peruanos con los que coincidimos en un restaurante, en Cuzco, muy majos, por cierto, nos comentaron que el gran problema de la sociedad peruana, es que no quieren avanzar, que no quieren perder sus costumbres. Entendí lo que quería decir, pero me di cuenta que para ellos avanzar o evolucionar era eliminar todo lo que significara tradicional, sus gentes, su manera de vivir. Ellos han adoptado el modelo americano como modelo a seguir, desde la moneda, hasta las frases inglesas introducidas en su lenguaje cotidiano. A pesar que el Nuevo Sol es la moneda oficial, en todos los establecimientos para turistas, y algunos otros más, el precio está en dólares, las tasas de los aeropuertos se pagan en dólares, etc. y siempre tienes que ir con la cancioncilla: “no, en dólares no, ¿cuanto es en soles?”. Como decía utilizan muchas frases en inglés porque queda más “internacional”. Dicen “bauchers”, en vez de bonos, o vales. Utilizan “waik up call” para decir llamada despertador, y así una infinidad de ejemplos. Es curioso escuchar a la recepcionista del hotel con su suave y agradable acento peruano, casi imperceptible, la frase “señor, a qué hora quiere su waik up call?”. A pesar de que no se demasiado inglés, en los viajes he ido aprendiendo algunas de estas cosas, pero siempre solía responder, ¿cómo? Es que no entiendo el inglés. Sé que puede parecer descortés, pero me hubiera gustado que utilizaran su lengua. Y no me molesta que todo esté en dólares, o que introduzcan frases en inglés, no, lo que realmente me molesta es que todo eso es debido a su baja autoestima, como país, como sociedad, y la mayoría como individuos.
Decía un peruano que conocimos en Lima, que a parte de guapísimo, era encantador, cariñoso y muy inteligente, que los peruanos tienen mucho miedo a ser rechazados, como ya lo han sido otras veces, durante su historia. Y es cierto, hasta los vendedores ambulantes, los que te persiguen por las calles para venderte postales, una excursión, o una cena en un restaurante, para conseguir unos soles de comisión, prefieren oír un “ahora no, tal vez luego” aunque sea mentira, que un “no, gracias, no lo necesito”. Al principio, uno va diciendo “No, gracias. No, gracias”, pero ellos van insistiendo con su frase “¿Luego, señor, luego?”. Y ahí te das cuenta que mi amigo limeño tiene razón, prefieren una mentira piadosa, que una verdad cruel.
Todavía tengo muchas más cosas que decir sobre la gente de Perú, de unos que como pueblo nos enamoraron, por su riqueza y su diversidad, y de otros que como individuos, dejaron huella en nuestros corazoncitos de viajeros todavía inocentes. ¿Verdad que sí, Marco? Pero eso será otro día.
Feliz día, viajeros.
Entrellat